THE COLLECTION ON PALMETTO. Solo autos de la época de bronce del automóvil
De acuerdo a Steve Cook, presidente de la junta directiva de HCCA (Horseless Carriage Club of America), que preserva los autos fabricados hasta 1918, la “era del bronce” se refiere al amanecer de la industria automotriz, donde todos los accesorios se hacían en bronce, antes de que se descubriera la técnica de cromado. Es una época de grandes inventos y desarrollos tecnológicos, quizás la de mayor relevancia y una persona en Florida, ha decidido preservar autos de esa era y exhibirlos en un ambiente elegante para deleite de las actuales generaciones, que no tuvimos la oportunidad de ver de cerca ese tipo de autos.
A finales del siglo XIX e inicios del XX, la industria automotriz estaba concentrada en Estados Unidos y cuatro o cinco países europeos, entre los de cada continente había cierta similitud, pero con los del otro no, pues la comunicación entre ambos era escasa, con lo que las diferencias eran más que las similitudes, tanto en la forma de fabricar, como en el diseño y la tecnología a emplear. Al igual a como ocurre ahora, eran varios los medios a usar para hacerlos funcionar, pero la mayoría eran a vapor, eléctricos o de gasolina, siendo este último el más raro, ya que era un combustible poco común, cuya fuente, el petróleo, era muy escaso. Todo esto cambiaría con el descubrimiento de nuevos yacimientos petrolíferos en Pensilvania y el campo petrolero de Spindeltop en Texas, que parecían interminables y proporcionaban un producto como la gasolina, barato y con alto poder energético, como un medio económico de combustible.

La era industrial empezó gracias al vapor generado por la combustión de carbón alimentando una caldera. Ese elemento alimentó barcos y trenes, por lo que su aplicación a un medio de transporte como el automóvil, era lo más fácil, pues la tecnología ya existía. Lo mismo pasaba con la electricidad, pues la batería ya tenía un desarrollo de casi 100 años desde que fuera inventada por Alessandro Volta. La popularización de la gasolina, transformaría la industria en Estados Unidos y luego los ingleses, con abundantes pozos petroleros en sus colonias, lo introdujeron en Europa.
The Collection on Palmetto, es un museo dedicado exclusivamente a esos autos y equipos industriales de la “era del bronce” con medio centenar de autos y una buena colección de máquinas industriales de esa época.
Mi afición por los autos antiguos, nació en mi niñez, en los años que viví en Barcelona, España. Allí se celebra cada año un rally entre la Ciudad Condal y Sitges, donde solo participan autos fabricados antes de 1928. Mi padre nos llevaba a ver la salida en la plaza San Jordi y a verlos pasar a pocos kilómetros de Sitges. Para mi eran máquinas muy atractivas pese a que se movían a cámara lenta, cuando a mí me fascinaba la velocidad, pero el ruido y las formas tan diferentes a los autos de los años 60, eran imanes para mí. La visita a The Collection on Palmetto, me devolvió a esos años felices de la infancia.

No es un museo grande, pero está en un edificio que tiene el espacio suficiente para que los autos se puedan presentar bien, con espacio de sobra entre ellos y con un pasillo central donde poder acoger a un buen número de visitantes, aunque al tratarse de un museo poco conocido, el día de mi visita, solo éramos dos parejas y una de ellas ya iba de salida cuando llegábamos, con lo que el guía estuvo disponible siempre para nosotros.
El nombre de la colección viene dado por el nombre de la calle en Clearwater, donde se encuentra la propiedad, que desde la acera, puede confundirse con alguna de las grandes casas de la zona. Dentro de la propiedad y rodeado de hermosos jardines y un lago, se encuentra el edificio del museo, que en su parte exterior tiene un grupo de máquinas de vapor, de diferentes industrias de fines del siglo XIX, la mayoría relacionadas con la industria maderera. Todas se encuentran en funcionamiento y gracias a uno de los voluntarios, las puso a funcionar una por una, hasta que llegamos a un enorme tractor agrícola, donde gentilmente me cedió el uso de los controles y pude poner a funcionar diversos accesorios e incluso aprender como hacerlo avanzar o retroceder.

Pero para mi gusto, lo que está dentro del edificio no tiene comparación con las máquinas del exterior, adentro se encuentra medio centenar de joyas, ordenadas cuidadosamente por año o por tipo de motorización. La colección cuenta con una replica del modelo Benz Motorwagen de 1886, el primer auto con motor de combustión interna del mundo, y junto al auto hay una pequeña historia sobre Bertha Benz y su viaje, que demostró la utilidad del vehículo para viajar.
Cada auto tiene un cartel explicativo, pero si queremos escuchar en vez de leer, cada uno tiene un código QR y podemos escuchar desde el celular una explicación detallada de cada uno.

En su gran mayoría los autos en exhibición fueron comprados por el padre del actual dueño, que ha añadido autos a la colección, siguiendo los gustos del padre, para tener una muestra realmente representativa e interesante. Al haber sido comprados hace mucho tiempo, la gran mayoría de los vehículos expuestos son de origen norteamericano y con marcas que ya ninguna existe, quizás las excepciones sean Ford, Cadillac y Dodge, con una unidad de cada uno.
Hay un grupo de autos, que no pertenecen a la “era de bronce”, con dos autos de los años 20, son ellos un Pierce Arrow de 1927 y un Stanley SV de 1925. Junto a ellos tres autos de los años 50 y 60, un Allard Cadillac de 1952, un Jaguar XK120 y un Jaguar E, finalmente hay otro auto pero mucho más moderno, un Lamborghini Aventador de 2014.
Como todo museo que se precie, hay una buena biblioteca, con el tema autos, una cafetería, que usan más los voluntarios que el público y una tienda donde comprar algunos recuerdos.
Un lugar con un precio de admisión realmente económico, para lo que encontraremos dentro, atendido por personas maravillosas, enamoradas como nosotros de los autos de la “era de bronce”.



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