UN VIAJE ELECTRIZANTE

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Mientras preparo el equipaje para un fin de semana en Boquete, pienso que nuevamente voy a hacer historia para Porsche en Panamá. Primero fue hace unos años cuando con un Cayenne Diesel hice un recorrido de Panamá a la frontera y regreso con un solo tanque. Hoy me preparo para llevar un Taycan hasta Boquete, pero esta vez no iré solo sino que me acompañará otro Taycan. Seremos los primeros Porsche eléctricos que hacemos el recorrido.

Hemos preparado el recorrido para salir del Porsche Center en Costa del Este a las 11 am y almorzar unas dos horas después en Penonomé donde Evergo ha instalado un cargador de nivel 2 en un restaurante junto al hotel Coclé donde almorzaremos mientras recargamos los Taycan. Salimos con el tráfico habitual hacia el interior, en caravana, un Taycan con batería de 79.2 kWh y una autonomía de 432 kilómetros, que será el que yo maneje, y un Taycan 4S con la misma batería y autonomía. En teoría ninguno de los dos podemos hacer el recorrido completo de 488 kilómetros, que separan Panamá de Boquete, por lo que la recarga en un punto intermedio es necesaria.

Una parada técnica del conductor en Chorrera, hace que nos separemos y mientras nosotros paramos, el resto del grupo, que también incluye un Cayenne y un Macán, siguen adelante. En mi afán por alcanzarlos, no veo que se han detenido en Coronado y por tanto llego primero al punto de recarga en Penonomé, donde gracias a la aplicación de Evergo en el celular, inicio mi recarga, con un 71 por ciento de carga disponible en la batería. El otro Taycan que ha hecho el recorrido sin tanta prisa, llega con un 79 por ciento de la carga.

Tras el almuerzo cada auto tiene la carga completa con la batería cargada al máximo, con lo que debemos llegar a Boquete sin problemas. Regresamos al recorrido y al viaje en caravana, pero al llegar a Santiago, surge la necesidad de otra parada técnica para el conductor y su acompañante, por lo que nuevamente nos separamos del grupo. La parada resulta más larga cuando nos encontramos con un amigo, igual de fanático por los carros, que quiere ver el Taycan y nos hace cientos de preguntas. La conversación hace que nos demoremos más de lo pensado y nos obliga a apurar el paso. Gracias a Waze y a ir en Porsche, el irrisorio límite de velocidad se sobrepasa constantemente, mientras intentamos alcanzar al grupo, que al no parar tiene una ventaja considerable.

Alcanzar el límite en un Taycan es algo realmente difícil. El ancho de vías, el centro de gravedad muy bajo, por la batería, y el motor de 571 HP hacen que el auto se mantenga sobre rieles, aun en zonas montañosas como Tolé. Ya pasando el control de Bugaba, nos damos cuenta que nuestro consumo se acerca a los 18 kWh por 100 kilómetros, es decir el consumo es alto y si seguimos así es más que probable que no alcancemos nuestro objetivo. Afortunadamente el Taycan tiene un modo de manejo llamado “Range”, que nos permitirá ser lo más eficientes posibles al limitarnos la velocidad máxima a 100 km/h y a aprovechar al máximo la recarga con los frenos.

Con el modo “Range” activado llegamos a David y según la computadora del auto tenemos energía suficiente para 60 kilómetros, es decir llegamos a Boquete sobrados. Sin embargo, el cálculo de la computadora es sobre los últimos 50 kilómetros, que fueron planos o en bajada y la pendiente hasta Boquete es fuerte, pues en 40 kilómetros subiremos 1,100 metros.

A medida que subimos, las miradas al indicador de carga de batería aumentan, mientras la cifra va disminuyendo y se acerca peligrosamente a cero. Yo confió en que llegaremos, pero mi acompañante está realmente preocupada. Al llegar al letrero de Boquete el indicador marca 2 por ciento de batería pero hay que llegar al restaurante The Rock, donde está el cargador de Evergo, uno de los tres que tienen en Boquete. Los últimos 4 kilómetros son  entre el tráfico de un viernes en la tarde en Boquete, lo que aumenta nuestra ansiedad, sin embargo, un auto eléctrico no es como uno de combustión y a muy baja velocidad, parando y arrancando casi no consume, por lo que llegamos al final de nuestro viaje con un 1 por ciento de carga. Nuestro compañero fue mucho más eficiente y no tuvo que usar el modo “Range”, llegando a la meta con 16 por ciento de carga.

A la mañana siguiente disponíamos nuevamente de la capacidad total de carga, para hacer un recorrido por los alrededores y prepararnos para el domingo regresar a Panamá, donde nuestro Taycan sería manejado por otro equipo.

La prueba, como esperábamos, resultó exitosa, probando de que un viaje por nuestro país en un auto eléctrico es factible, gracias a una infraestructura de recarga, que crece semana tras semana y que a corto plazo debe cubrir efectivamente toda la geografía de nuestro Panamá.