VOLVO 244, MUCHO MAS QUE UN AUTO SEGURO

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Habían pasado 47 años desde que el primer Jakob dejara la fábrica que Volvo había construido en Gothenburg, Suecia, cuando se presentaba un modelo que revolucionaría el concepto de seguridad en un auto y que se produciría por 19 años con muy pocos cambios sobre el diseño original. Se trataba del serie 200, que siguiendo una tradición muy propia de Volvo, identificaba con un segundo número, la cantidad de cilindros del auto y un tercero para el número de puertas, por lo que un sedán de cuatro puertas tenía la denominación 244.

Suecia estaba de moda cuando aparecido la serie 240. Björn Borg era la nueva estrella del tenis mundial y ABBA ganaba el Festival de Eurovisión. Por eso cuando Volvo invitó a los medios especializados a Torslanda a ver su nuevo auto, nadie faltó a la cita. El modelo que presentaron era un desarrollo del 140, pero con muchas de las características del concepto VESC, que pretendía mostrar como debía ser el auto más seguro del mundo. Volvo ya tenía fama de hacer autos seguros, de hecho había sido el primero en poner cinturones de seguridad de tres puntos en sus autos, pero el 240 prometía cambiar completamente la definición de auto seguro.
La carrocería, de líneas muy rectas y formas cuadradas, tenía un frente poco común con la defensa sobresalida y la tapa del motor en posición retrasada. Atrás también destacaba por una defensa muy grande y protuberante. El interior tenía un tablero completamente acolchado, con una línea de ventanas alta y unos curiosos apoya cabezas enrejados.

Aunque muchos componentes mecánicos eran heredados del 140, el motor era una nueva unidad conocida internamente como B21 o comúnmente como bloque rojo, por su color. Era un 4 cilindros en línea, con árbol de levas en cabeza y un cabezo de flujo cruzado, es decir con el escape de un lado y el carburador en el otro. Inicialmente el motor desplazaba 1.8 litros, que con los años pasó hasta los 2.3 litros. Para poder tener una tapa de motor plana y algo baja, los motores se inclinaron a 15 grados, lo que en el futuro permitió que se instalaran inyectores en vez del carburador sin necesidad de tocar la carrocería. Un ingenioso sistema para la época, permitía que en caso de un choque frontal, el motor y la transmisión se desplazaran hacia abajo, con lo que se impedía que este dañara la pared de fuego y llegara a penetrar en el habitáculo.
Durante su vida útil tuvo varias transmisiones, inicialmente una mecánica de 4 velocidades, que después fue de 5 y lo mismo pasó con la automática que pasó de 3 a 5 velocidades.

La serie 200, se vendió inicialmente en tres carrocerías: sedán de 2 puertas ( muy popular en Escandinavia), sedán de 4 puertas y camioneta. A partir de 1979, dispuso de un motor V6 de 2.7 litros y para diferenciarlo le cambiaron la parrilla. Más adelante decidieron hacer un modelo especial o 262 C, que encargaron a Bertone, tanto para su diseño como para su fabricación. Recién en 1983, Volvo decidió darle un lavada de cara, incorporando grandes lámparas, una parrilla más grande, mejoras en el interior, el motor de 2.3 litros como estándar y con él frenos de disco en las cuatro ruedas.

Gracias a su confiabilidad, facilidad para trabajar en él y su fortaleza, se fue ganando a lo largo de los 19 años que estuvo en producción, una legión de seguidores, que a pesar de la edad del diseño, seguían comprando en buenos números cuando finalmente llegó su reemplazo.
No solo fue considerado el auto más seguro del mundo en su aparición, sino que fue el primero que tuvo convertidores catalíticos de tres vías y sensores Lambda, con lo que se podía absorber en el catalizador hasta el 90 por ciento de las emisiones, con lo que en 1977 fue premiado como el auto más limpio por el California Air Resources Board.
Amas de casa, adolescentes y profesores universitarios, fueron los clientes principales de un auto como este que pronto se convirtió en Estados Unidos como un símbolo anti estatus, mientras que en el resto del mundo llegaba a las manos de personas con cierto poder económico, pues no era un auto económico, lo que para muchos se convertía en un símbolo de estatus. Con lo que su imagen variaba de país en país.
En 1993 y tras más de 2.8 millones del 240 producidos, su fabricación llegaba a su fin. En la actualidad los modelos más nuevos tienen ya más de 25 años, edad en la que se considera un auto antiguo o de colección, con lo que los aficionados al modelo han empezado a ponerlo en su radar.

En Estados Unidos es fácil conseguirlos, pues por su durabilidad, han sido usados por varias generaciones, con la confianza de que sus componentes mecánicos son extremadamente duraderos. Los repuestos también son fáciles de conseguir, pues fue un auto muy vendido. En Panamá, hubo en los años 70 y 80 una buena cantidad de Volvos 240, importados por Maquinaria y Equipo Romero, tanto en versión de 4 puertas como en camioneta. Se importaron los tres niveles de equipamiento que la marca ofrecía, con el DL como el más espartano, el GL bien equipado y finalmente el GLE, que incorporaba el motor con inyección.

EL VOLVO DE MAX
El que un joven de 28 años decida restaurar uno de ellos, no es algo común, pero es que su amor por Volvo se lo inculcó su abuelo, quien tuvo varios. Nos cuenta que fue en un 240 que aprendió a manejar y que siempre le reclamó a su abuelo el haberlo vendido, pues él pensaba que lo recibiría como herencia. Finalmente en una de las visitas a quien fue el mecánico de su abuelo por años, vio al 240 de sus sueños y después de insistir por varios años, consiguió que su dueña, una profesora de la Universidad de Panamá, se lo vendiera. A pesar de que el auto era de uso diario, tuvo que hacerle mucho trabajo para dejarlo en las condiciones actuales, reconstruyendo suspensión, frenos y dirección. Luego se le curaron algunos óxidos que tenía, se reconstruyeron los asientos delanteros, conservando los traseros donde el cuero estaba en buen estado y finalmente se pinto completamente.
Por el momento es el único Volvo que es parte del grupo de coleccionistas de autos antiguos de Panamá, aunque aun se ve alguno en relativamente buen estado circulando por nuestras calles, pero ninguno en las condiciones del Volvo de Max.
Nos cuenta su propietario: “ El auto lo utilizo mucho, varias veces por semana, incluso para ir a trabajar. Es un carro cómodo que disfruto mucho”.