BMW M5, UN MISIL

Views: 153

Cuando uno recibe una invitación a probar alguno de los M de BMW, uno no se puede negar y más cuando se trata de un M5, el modelo que empezó la saga M para el público, ya que el M1 era un auto para millonarios y el M3 E30 (el más famoso de los M) apareció dos años después del M5. Eso teniendo en cuenta que la saga empezó con el E28, pues en la generación anterior existió el M535i, que nunca se llamó M5.

De 1984 al 2019 ha pasado mucho tiempo y lo que antes eran unas prestaciones de miedo, pues tenía 286 HP ahora son bastante comunes, incluso en vehículos no deportivos como SUV, por eso el actual M5 dispone de 600 HP, lo que es más del doble de lo que tenía el primero.

Como con el resto de los modelos, el tamaño entre el primer M5 y este es muy distinto y este en comparación es enorme, más largo, mucho más ancho y algo más alto. Mientras el original no se distinguía fácilmente del Serie 5, este es más fácil de identificar, aunque conserva toda la identidad del Serie 5 actual, con los grandes riñones de la parrilla y los típicos “angel eyes” que ya no son redondos. En el M5 se destacan los guardafangos anchados, unos originales retrovisores, las parrillas en negro mate, un pequeño spoiler en el maletero y las cuatro salidas de escape. Sin embargo lo otro que lo distingue son unos enormes rines que dejan ver unos discos de gran tamaño. Las llantas de 20 pulgadas, tienen el mismo perfil adelante y atrás pero distinto ancho, esto se debe a que este M5 es tracción a las 4 ruedas.

Para tratarse de un deportivo de casi 5 metros, el M5 es muy cómodo, con una alta calidad de acabados y con mucho equipamiento. Los asientos anatómicos tienen toda clase de ajustes eléctricos y sujetan muy bien sin ser incómodos, lo que se agradece al manejarlo en plan deportivo.

Frente al conductor un cuadro de instrumentos digital, con dos grandes relojes imitando los análogos de antaño y al centro la infaltable pantalla táctil, con 12.5 pulgadas, de norma en cualquier auto moderno de alta gama desde donde tenemos comunicación, navegación, equipo de sonido y configuraciones del auto.

Con casi tres metros entre ejes, el espacio en la parte trasera es suficiente para cualquier persona con una altura ligeramente por encima del promedio. También debido a su ancho, tres adultos caben, aunque como es de suponer el que vaya en el medio no irá tan cómodo.

Con 530 litros de espacio para equipaje, el baúl e completamente plano y tiene buena longitud, apto para ir con la familia de viaje. En caso de necesitarse más espacio el asiento trasero se abate por partes mediante unos tiradores en el baúl y para cerrar este, solo hay que tocar un botón.

El timón cuenta con dos pequeños botones, que permiten activar en forma directa una programación previa que uno configura con un control giratorio en la consola. Gracias a eso, podemos estar manejando en el modo Comfort, por ejemplo, y pasar con solo tocar el botón rojo a una configuración completamente deportiva. Dos pulsaciones al botón desconectan el eje frontal y nos quedamos solo con tracción trasera.

Otro elemento curioso son unos botones en la palanca de cambios que permiten variar la velocidad con que se hacen los cambios, en una transmisión automática convencional con convertidor de par.

El motor es impresionante, con un V8 con doble turbo no solo ofrece 600 HP sino un torque brutal de 750 Nm a partir de las 1,800 rpm con lo que siempre podremos pegar a nuestros acompañantes al asiento. Cronometro en mano, el 0-100 km/h toma solo 3.4 segundos y a 11.1 superamos los 200 km/h, todo un misil.

Pero como dice una publicidad de llantas, potencia sin control no es nada y en el M5 el control está en una suspensión muy bien afinada y en el sistema de tracción total M xDrive con diferencial activo. Probarlo en una carretera llena de curvas es una experiencia inolvidable, por lo bien balanceado que está e incluso en un modo de manejo como el Comfort o el Efficient, parece ir sobre rieles. La dirección es muy directa y cualquier movimiento del timón se obedece al instante.

Pisar el pedal del acelerador es dejar al resto de vehículos en la calle como un puntito en el retrovisor y el sonido que produce el motor no solo hace girar cabezas sino que resulta adictivo. Sin embargo si lo usamos en forma civilizada y mantenemos una velocidad constante, el M5 es muy silencioso, con pocos ruidos de rodaje, pero con esa sinfónica que tenemos a disposición es difícil dejar de escuchar ese rugido.

La gran ventaja de la electrónica es que con los diferentes modos de manejo tenemos un súper deportivo que sirve perfectamente para el día a día, basta con ajustar el mando a la configuración que queremos y podremos pasar de un vehículo eficiente en consumo a un deportivo con muy poca intervención de los sistemas de seguridad. Un auto con el que podemos pasar casi desapercibidos a uno que puede dejar a todos con la boca abierta.