CHERY TIGGO 7 PRO. UN EXTRA EN SEGURIDAD
El nuevo Chery Tiggo 7 Pro, se adapta a la mayoría de clientes que prefieren más seguridad a cambio de un motor híbrido, por eso la versión Luxury incluye un paquete ADAS muy completo.

Chery se caracteriza por ofrecer modelos con una buena relación precio valor, un nivel alto de equipamiento y un precio bajo para lo que ofrece el producto. Hasta hace poco habían apostado a que una versión híbrida, les iba a permitir aumentar las ventas del Tiggo 7 Pro, pero la realidad es que al consumidor panameño, el tema electrificación ni le va ni le viene, por lo que la estrategia para 2025, ha sido traer una versión con el motor de combustión de 1.5 litros turbo y en vez de la hibridación, ofrecer un paquete de asistencias al conductor ADAS.

Uno de los puntos fuertes del Tiggo 7 Pro es su carrocería, que aparenta tener un mayor tamaño del real y ofrece unas líneas robustas, elegantes y sobrias con detalles de auto premium, como su parrilla muy elaborada.
Todo el sistema de iluminación es en LED, con las luces diurnas en la defensa. También atrás las lámparas son en LED.
Lateralmente tenemos líneas rectas, con los guardafangos abombados ligeramente, para dar sensación de fortaleza. Los rines son de 18 pulgadas y tenemos retrovisores y manijas del color de la carrocería. La sensación del techo flotante se consigue con el poste C pintado en negro. En el techo tenemos una antena tipo aleta de tiburón y techo panorámico, con sun roof.
A través de un portón eléctrico tenemos acceso al baúl, que ofrece un buen tamaño y un piso plano, bajo el que se esconde una llanta de repuesto temporal. Si necesitamos más espacio y no llevamos pasajeros atrás, el asiento se puede abatir en una proporción 60:40.

El interior es sorprendente, con materiales de buena calidad y tacto. Hay bastante plástico de tacto esponjoso con una buena cantidad de detalles cromados, con lo que tenemos una sensación inicial de calidad, que se acentúa con la tapicería de las butacas en simil cuero, con pespuntes expuestos.
El tablero, así como el resto del habitáculo, se ve contemporáneo, con un cuadro de instrumentos digital y una pantalla central para el equipo de infoentretenimiento, táctil y de buena resolución, de 10.5 pulgadas, compatible con Apple CarPlay y con Android Auto.

En la consola central, tenemos una tercera pantalla, para los controles del aire acondicionado. Si hacemos algún cambio se muestra en la pantalla principal, por lo que esa tercera pantalla no muestra gráficas.
La consola es del tipo doble piso, ya que no hay conexión física entre la transmisión y la palanca de cambios, sino electrónica, lo que permite también tener salidas de aire acondicionado en la parte posterior de la consola.
Como es habitual en cualquier auto moderno, tenemos tomas de 12 voltios y salidas USB en varios lugares del auto.
La posición correcta para conducir es fácil de obtener, pues la butaca tiene controles eléctricos (al igual que la del pasajero), ajuste en altura y el timón se ajusta tanto vertical como horizontalmente.

Sentados en la parte trasera, tenemos mucho espacio, tanto para piernas como para la cabeza, a pesar de que el techo panorámico llega hasta el final de la segunda fila. Tenemos revisteros y espacio en las puertas para guardar pequeños objetos, y doble anclaje Isofix, para sillas infantiles.

Chery es uno de los fabricantes, que hace la mayoría de componentes importantes de sus modelos, por esto usan un motor hecho por Acteco, la marca de motores de Chery. Es un desarrollo propio y en este caso es un 1.5 litros turbo que desarrolla 145 HP y un torque de 210 Nm desde las 1,750 a las 4,000 rpm, por lo que tenemos una aceleración constante en un rango de uso grande. Este es el motor que la marca garantiza de por vida, prueba de la confianza que le tienen
La transmisión, también un desarrollo de Chery, es del tipo CVT, por lo que tenemos mucha suavidad a lo largo de todo el rango de revoluciones del motor. La transmisión tiene un modo manual y con el imita 9 velocidades y digo imita porque en una caja CVT, no hay engranajes, sino un sistema de conos y correas, que en el modo manual se ajustan en 9 posiciones. Cuando se maneja en modo manual, los cambios parecen reales, por la buena programación, y no se sienten bruscos, lo que contribuye a un manejo suave. La tracción es a las ruedas delanteras.

Con un botón en la consola disponemos de dos modos de maneo: Eco y Sport, la diferencia entre ambos no es muy notoria y es básicamente un ajuste del acelerador en cuanto a sensibilidad. Cada modo de manejo presenta un diseño diferente en la instrumentación, con detalles en azul para el modo Eco y en rojo para la Sport. En ambos casos tenemos buena aceleración y la sensación de que se puede rodar fácilmente por encima de la velocidad permitida en carretera, mientras que en ciudad podremos movernos con agilidad entre el tráfico, sin que nuestros consumos se disparen.
La suspensión delantera es la tradicional McPherson, pero atrás es independiente con múltiples brazos, con lo que tiene un andar cómodo. El ajuste de la suspensión es suave, por lo que el auto se inclina en curvas y en cambios bruscos de carril se nota la transferencia de peso, pero es lo normal en este tipo de vehículos que tienen un enfoque eminentemente familiar y lo que buscan es confort y no un toque deportivo.

Las tres versiones de Tiggo 7 Pro, comparten un completo grupo de asistencias de seguridad, pues tenemos frenos de disco en las cuatro ruedas, los de adelante ventilados, e incluyen todas las ayudas electrónicas actuales de frenado. Tienen además control electrónico de tracción y de estabilidad, asistente de arranque en pendiente y control de descenso, más anclajes Isofix, encendido automático de luces, sensores de estacionamiento, cámara de retroceso y 6 bolsas de aire.
La versión Luxury, que estamos probando, tiene adicionalmente: aviso de punto ciego, aviso de salida de carril, aviso de posible colisión frontal y cada vez que ponemos la direccional a baja velocidad, enciende la cámara y nos muestra lo que ocurre alrededor nuestro. A propósito de la cámara, esta ofrece una visión en 2D y 3D, por lo que veremos todo lo que pasa alrededor y encima del vehículo.

En nuestro recorrido de prueba, descubrimos que adicional a su buena calidad de marcha tiene buena insonorización, especialmente si rodamos en calle asfaltada, aunque sobre cemento sí se puede escuchar el ruido de las llantas contra el pavimento. Ni el motor ni la transmisión se escuchan, por lo que se puede mantener una conversación dentro del auto sin tener que levantar la voz o sin que haya ruidos que interrumpan.
Decidimos, en una parte del recorrido, sacarlo fuera de la carretera, en una zona con bastantes caminos de tierra, pudiendo observar un comportamiento muy similar al que ofrece sobre concreto o asfalto. Sus 16 centímetros de altura al suelo, permiten pasar por desniveles de buen tamaño y si a eso sumamos que tiene buenos ángulos de entrada y salida, difícilmente tocaremos fondo o con el borde inferior de las defensas, especialmente porque el recorrido de suspensión es largo. Con esto comprobamos que podemos usarlo con confianza en plan de aventura o para ir de excursión por el interior, aunque recordando que estamos ante un vehículo pesado y de tracción delantera, por lo que no hay que arriesgarse ni en lodo ni sobre arena.

Comparado con sus competidores directos, ofrece muy buen espacio interior, una buena calidad de materiales, un conjunto mecánico garantizado y de bajo consumo. Pero donde sobresale, es en el equipo de asistencias al conductor y seguridad, donde el modelo anterior (con el que comparte plataforma, carrocería y suspensiones) consiguió las 5 estrellas de seguridad de ANCAP, incluso sin tener ADAS.
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