CHEVROLET CAMARO 1968. “Un pequeño y vicioso animal que come Mustangs”

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Habiendo vivido en Europa, parte de mi infancia, no estaba acostumbrado a los autos americanos. Recuerdo un Mustang a un par de cuadras de mi casa, al que me escapaba a ver cada vez que regresaba solo de la escuela. En 1968 a mi padre lo destinaron a Perú y tras él siguió toda la familia, con lo que allí fue donde empece a conocer que dentro del mundo automotriz existía algo más que autos europeos y algo más que Mustang. Uno de los autos que me hacía suspirar era algo de una marca desconocida (en ese momento para mi) y que decía Camaro en sus guardafangos.

Tras el éxito inicial del Ford Mustang, Chevrolet tardó mas de dos años en responder con un producto similar al que llamó Camaro. Se iniciaba entonces una rivalidad que aun perdura.
Los ejecutivos al mando de General Motors, dieron la orden de proceder con un auto que siguiera los mismos lineamientos del Mustang, pero que fuera mejor que ese en todo. Debía tener unas proporciones similares al Mustang, es decir una larga trompa y una cola corta, debía compartir una plataforma con otro modelo de modo que se abarataran costos y mientras el Mustang estaba basado en el Falcon, el Camaro iba a estar basado en el Nova, aunque con cambios importantes como que la carrocería iba a ser del tipo “unibody” pero con un sub chasis delantero, que iba a ir atornillado abajo de la pared de fuego.

La suspensión delantera era a base de doble brazo en forma de A mientras que la trasera era un eje rígido suspendido por muelles. Como era usual en los autos americanos de la época, los frenos eran de tambor en las cuatro ruedas y en motorización se podía tener un 6 en línea o un V8.
General Motors era en esos días mucho más conservador que Ford, por lo que ideas como la lista de opciones que ofrecía el Mustang era algo totalmente nuevo para ellos. Mientras Ford ofrecía tres carrocerías para el Mustang, el Camaro solo iba a ofrecerse en versión coupé o convertible, pero en ambos casos se tendrían paquetes de equipamiento que se distinguirían por cosas diferentes en carrocería, interior y mecánica. Para garantizar que compitiera de tu a tu con el Mustang, Chevrolet ofreció 80 accesorios diferentes, 15 colores de carrocería, 8 de interior y un total de 6 motores, desde el básico 6 cilindros de 230 pulgadas cubicas al V8 de 396, incluyendo un motor 302 que solo se ofrecía con la versión Z-28.

Para el lanzamiento del Camaro, General Motors uso una estrategia publicitaria, similar a la que Ford uso para el Mustang y el 21 de septiembre de 1966, presentó en cines y televisión un comercial de 30 minutos mostrando el desarrollo del auto. La publicidad siguió fuerte por un año, siendo la cereza del pastel: el “Pace Car “ de las 500 Millas de Indianápolis.
Mientras Ford vendió más de un millón de Mustang en su primer año, el Camaro debió conformarse con 220,906 unidades.
Para 1968, Chevrolet presentó un Camaro con pocos cambios, el más notorio la eliminación de las ventanas suplementarias en la puerta y la adición de unos reflectores laterales, algo que debieron hacer por ley todos los fabricantes en sus modelos a partir de ese año. Estrenaba también, un sistema de ventilación interior llamado Astro Ventilation y lámparas traseras divididas en dos.


ESTE CAMARO
Mientras hay tradicionalistas que insisten en que un auto de colección debe dejarse tal como se diseñó, hay otros que quieren dejar su impronta personal en ellos. El propietario de este Camaro es uno de los últimos.
Compró este auto en el Carate de Las Tablas, a un profesor, hace 15 años, y se lo trajo rodando hasta Panamá. El auto originalmente tenía el motor de 6 cilindros, transmisión manual de 3 cambios y el color original verde había sido sustituido por el blanco. La idea de su actual propietario era convertirlo en un SS, ponerle un motor de última generación y dotarlo de una serie de comodidades actuales como dirección hidráulica, transmisión automática y aire acondicionado.

El auto se desarmó por completo y se pidió todo el interior a un especialista en el modelo en Estados Unidos. De la parte motriz se encargaron dos expertos en Camaro: Ariel Gonzalez y Ricardo Goldoni, quienes ordenaron un motor 383, que la marca vende completo en una caja, una transmisión automática, un diferencial autoblocante y renovaron suspensión, dirección y frenos, para poder detener a un auto que iba a tener 425 HP. La carrocería se llevó al taller Auto Look, frente al Jardín de Paz, donde le hicieron un trabajo en un equipo que permitía rotar el auto con lo que se repararon todos los óxidos, se eliminó todo el “plastobond” y finalmente se pintó de rojo, por dentro, por fuera, por arriba y por debajo.

Fue un trabajo largo y costoso, pero el resultado final, hace que todo eso valga la pena, pues el auto quedó con una mecánica nueva y fiable, que le permite usarlo con confianza tanto en ciudad como en viajes largos. Con un interior completamente restaurado y un exterior donde los cromos y la pintura brillan como cuando el auto salió de la fábrica.
Del plan inicial solo le falta ponerle aire acondicionado, pero eso es tema de un siguiente trabajo.