TRIUMPH TR4-A. ÚNICO EN PANAMÁ

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Cuando hablamos de autos deportivos ingleses, uno los asocia con los de grandes prestaciones, pues son los que han sobrevivido hasta nuestros días, pero hubo una época en que una serie de marcas eran las más populares entre los usuarios. Marcas que tras la Segunda Guerra Mundial florecieron, como el resto de la industria automotriz británica, pero que tras tres décadas de esplendor se apagaron rápidamente. Una de esas míticas marcas fue Triumph.

El origen de la marca Triumph se remonta a 1886 y en sus orígenes fabricaba bicicletas. La evolución natural de un productor de bicicletas a inicios del siglo XX, era convertirse en fabricante de motos y así ocurrió con Triumph, que se convirtió en proveedor del ejercito británico durante la Primera Guerra Mundial. Con las ganancias obtenidas compraba a Dawson Motor Company y se ponía a fabricar automóviles, que llevarían en 1923 al primer auto con el nombre Triumph. Como ocurrió con otras marcas la Gran Depresión tuvo un impacto fatal en la marca, que primero vendió su división de motocicletas (que aun conserva el nombre Triumph) y luego entró en administración judicial en 1939. Al terminar la gran guerra, sus instalaciones estaban destruidas por los bombardeos alemanes y los remanentes eran comprados por Standard Motor Company, quien decidió mantener la marca Triumph, para sus autos más lujosos y la línea de deportivos.
El nacimiento del primer auto de Triumph Motor Company después de la Segunda Guerra Mundial fue un tanto difícil y tras varios intentos fallidos de poner un auto a la venta, en marzo de 1953 presentaban en el Salón de Ginebra al TR2, un auto que tenía un motor motor de tractor, lo que le permitía un gran torque en baja, lo que lo hacía ideal para las retorcidas carreteras inglesas de principios de los años 50. El éxito de ese modelo y su posterior remodelación con el nombre TR3, hicieron despegar a Triumph, pues ofrecía elementos como maniguetas en las puertas y frenos de disco delanteros, que no tenían sus principales competidores. Otra ventaja competitiva, era la durabilidad de sus componentes mecánicos, especialmente su motor, que ademas ofrecía un mejor consumo que la competencia, por lo que era común verlos en rally y carreras de circuito.

En 1960 Leyland Motor Corporation, el mayor fabricante de camiones del Reino Unido compraba a Standard y a Triumph, eliminando el primer nombre de los vehículos que continuaría fabricando. Para ese momento ya Triumph contaba con el estudio de diseño de Giovanni Michelotti, para crear sus nuevos modelos, uno de los cuales era el sustituto del TR3 o proyecto Zest, que mantendría el chasis del TR3 pero con una carrocería más moderna y con un motor con doble árbol de levas en cabeza. El motor se probaría en las 24 Horas de le Mans en 1960 y 61, con malos resultados, primero en durabilidad y luego en potencia, por lo que el proyecto de motor fue archivado por Leyland, que prefirió tomar el motor de 4 cilindros y subirle la cilindrada de 1,991 a 2,138 cc, algo que permitía hacerse económicamente ya que solo había que cambiarle las camisas y pistones. Con eso se conseguía mayor torque lo que debía compensar una carrocería más pesada.
Parte de lo que habían aprendido corriendo en Le Mans, era que un pequeño aumento en el ancho de vías, producía una mejora en el comportamiento dinámico del auto y era barato de hacer, por lo que Michelotti debió crear una nueva carrocería, con esas premisas, que ademas fuera rápida de poner en producción y barata de fabricar.
Con dos años de atraso sobre el proyecto original, en 1961 se presentaba el TR4, que inicialmente no debía sustituir al TR3, pero que se mantendría en producción solo un año más ya que el primero se producía en la fábrica de Speke y el segundo en Birmingham, lo que creaba problemas logísticos e incrementaba el costo.
El costo del nuevo TR4 era alto para los estándares británicos, pues costaba 1,032 libras, sin embargo la mayoría de la producción iba destinada a Estados Unidos donde se vendería en 2,849 dólares.

El diseño creado por Michelotti, lo hacía ver moderno, con una tapa de motor baja, que obligaba a un bulto en ella, para dar espacio a los carburadores y luego a dos curvaturas adicionales en el frente para acomodar los faros. Lateralmente como en otros diseños del italiano, las líneas eran muy limpias y rectas, terminando en unos guardafangos tipo aleta, muy a la moda en esos años. Era un vehículo mucho más elaborado, que ya contaba con ventanas laterales móviles y un techo de lona con mejor visibilidad. El interior tenía más espacio para sus ocupantes, con un nuevo sistema de ventilación más eficiente. Dinámicamente seguía siendo el típico deportivo inglés de post guerra, con suspensión dura, que en cambios ondulados producía una gran falta de estabilidad, aunque con una mejor agilidad y una mejor distribución de peso, que su predecesor.
Pese a que el motor ofrecía más potencia, con 104 HP, cinco más que en los últimos TR3, el peso del TR4 era mayor, con lo que las cifras de aceleración y velocidad final eran las mismas entre ambos modelos.
El TR4 venía con ruedas de metal en 4.5 x 15, equipados con llantas convencionales, no radiales, aunque como opción se podían pedir aseo como los rines de rayos, aunque a un precio adicional. Lo mismo aplicaba con los interiores que eran de vinilo, pero en cuero como opción.

A medida que fueron pasando los años, el TR4 fue mejorando, con una geometría de suspensión revisada, mejores asientos y el cambio de carburadores, de SU a Stromberg, esto último obligó a un cambio de tapa de motor, con un bulto más grande. Sin embargo, el mayor cambio no fue visible a simple vista, pues incluía un cambio de chasis para acomodar una suspensión independiente atrás.
A partir de 1965, la denominación del modelo pasaba a ser TR4A e incluía la nueva suspensión trasera, junto con leves cambios en la carrocería e interior, un motor con 5 HP adicionales, gracias a un nuevo sistema de escape. Se mantendría la versión TR4 con eje rígido trasero, solo por un tema de precio y exclusivamente para el mercado norteamericano.
A la hora de manejarlo el TR4A era una mejora sobre el TR4, especialmente en términos de confort, pero aun se notaba su origen cincuentero en términos dinámicos. En 1967 y tras 40,253 unidades vendidas del TR4, se le incorporaba un motor de seis cilindros en línea y 2.5 litros con inyección Lucas, con lo que el nombre se cambiaba a Triumph TR250 en Estados Unidos y TR5 en el resto del mundo. El modelo tendría apenas un año de vida ya que sería sucedido por otro modelo en 1968, el TR6.

UN TR4 CHIRICANO
El auto que les presentamos se encuentra en Chiriquí y es de un coleccionista de David. Nos cuenta que hace unos 20 años lo tiene y que originalmente era de un inglés afincado en la provincia, que lo tenía abandonado junto a varios autos antiguos, en su casa. El auto estaba desarmado e incluso habían vertido concreto sobre del, pero el auto le llamaba la atención y le hizo una oferta al inglés, que inicialmente no quiso hacer negocio con él. Unos meses después, una grúa apareció frente al negocio de su actual propietario, con el auto y varias cajas de repuestos. “Aquí esta el auto, me lo pagas como puedas y cuando quieras” fue la explicación que dio el inglés y a partir de ese momento y con el carro en su casa, el actual propietario empezó el trabajo de restauración, partiendo de cero. Todo el trabajo de reparación de carrocería, mecánica e interiores lo hizo su actual propietario con un mecánico, sin contar con las facilidades de un taller y sin la facilidad actual de conseguir piezas por Internet. Es un trabajo que se ha conservado bastante bien en las dos décadas que tiene de estar funcionando, donde ha tenido hasta un fuerte accidente, sobreviviendo a la inclemencia del tiempo y al uso de muchos fines de semana. Siendo este el único TR4 que se encuentra en el país.