FORD EDGE. PUNTO DE QUIEBRE
La marca del ovalo azul, ha entendido que para seguir siendo exitoso en un mercado como el nuestro, hay que pelear con las mismas armas que la competencia. Seguir haciendo autos en Norteamérica para el mercado estadounidense puede funcionar allá, pero en Latinoamérica la competencia no es Chevrolet, sino cantidad de marcas chinas, coreanas y japonesas.
En el pasado, gracias a su asociación con marcas japonesas como Mazda, les permitió tener modelos aptos para nuestro mercado, pero ahora ya no tiene socios nipones, sino chinos, por lo que vale la pena aprovechar esa sinergia para desarrollar modelos en conjunto, con la tecnología y los precios de China, y con la calidad e innovación característicos de Ford.

El primer modelo en romper el hielo, fue el Territory, que ha sido un éxito en todos los mercados donde se ha presentado y ahora le ha tocado el turno al Edge, un modelo que se va a situar entre el Explorer y el Territory, pero que solo tendrá una mecánica, que es híbrida, con un motor de 4 cilindros, gasolina y 2.0 litros EcoBoost, en conjunto con uno eléctrico. Cuando ambos están funcionando generan 271 HP y un torque de 268 Nm. Van unidos a una transmisión del tipo e-CVT, como la que usan la mayoría de autos híbridos. Aquí tenemos un híbrido normal, es decir no hay que enchufarlo, sino que el motor de gasolina además de mover las ruedas carga la batería, pero al contrario de otros competidores, está hecho para que la batería cargue rápido y se pueda usar mayormente en modo eléctrico, con lo que se tiene una autonomía por tanque de más de mil kilómetros. Es decir, va a funcionar mayormente para cargar la batería y eventualmente como un soporte al motor de gasolina, sobre todo al usarlo en modo Sport.

Vamos a tener dos versiones: Trend y Titanium, ambas comparten la parte mecánica y principales características, pero varían en el equipamiento y materiales del interior, pero sobre todo en la configuración de los asientos, de la segunda fila, que en la versión Trend son de banca corrida y en la Titanium son individuales. Otro diferenciador entre ambas versiones es que la Trend es tracción delantera, mientras que la Titanium es integral a las 4 ruedas.
En términos de diseño exterior, tenemos un vehículo con 5.01 metros de largo, con una generosa distancia entre ejes, lo que ha permitido crear un diseño armónico y con buenas proporciones, quizás algo más tradicional de lo que podríamos pensar. El frente es muy innovador y diferente a lo que hemos visto en anteriores Ford. Aquí tenemos una parrilla con detalles cromados y en negro piano. Un detalle interesante es que el ovalo de Ford ahora esta hundido y no resaltado como en el resto de modelos, lo que lo hace original.
Las luces son en LED, en ambas versiones, con la misma firma lumínica, aunque en la Titanium, tenemos algo diferente que es que la barra que une las luces, que también se ilumina.
La defensa es algo baja, lo que nos indica que es un modelo más hecho para viajar en carretera que por caminos de tierra. Aquí también se le ha dado un tratamiento brillante a las partes negras, como en la parrilla.

De lado tenemos un diseño limpio, con pocas líneas y una de ventanas con una original forma, pues sube en la puerta para volver a descender en el poste “D”. Esta versión cuenta con un techo en color negro brillante y con unos protectores de rueda muy delgados y también en negro brillante, con una moldura en las puertas también con ese mismo tratamiento brillante.
El techo negro, lo vamos a tener sin importar el color del auto, en la versión Titanium, junto con barras decorativas y la aleta de tiburón. Los rines en esta versión son de 20 pulgadas, con llantas 225/55, mientras que en la Trend son de 19 y con perfil 60.
Como se trata de un auto electrificado, el tema aerodinámico se ha cuidado mucho y por eso tenemos maniguetas al ras, que se abren al acercarnos con la llave al auto.
Si lo vemos por detrás, veremos que tenemos también el mismo tratamiento de la defensa frontal para la parte negra de la defensa, aunque con unos detalles cromados.
Las luces siguen la tendencia actual de estar unidas al centro, pero aquí esa parte no se ilumina. Las luces son en LED y siguen el diseño lumínico de las frontales.

El portón es eléctrico, con bastantes planos, lo que le da resistencia y un diseño elaborado muy agradable a la vista.
El área de baúl, con las tres filas ocupadas es pequeño, como en modelos competitivos y debajo del piso tenemos un deposito donde van las herramientas, porque la llanta de repuesto temporal va por debajo de la carrocería. Si no usamos la tercera fila, el espacio crece y el asiento se puede abatir por partes.
El interior sorprende por su diseño, espacio y tecnología. Para empezar tenemos tres filas de asientos, con las traseras muy aprovechables, pues un adulto de estatura normal cabe perfectamente, aunque con las rodillas algo altas, lo que refuerza el carácter familiar del Edge.

El interior presume de premium, con tapicería en cuero y asientos eléctricos, con calefacción y refrigeración, aire acondicionado de tres zonas, iluminación interior en diferentes colores y un techo panorámico con sun roof, con lo que la experiencia a bordo es insuperable. Si a esto le sumamos las dos butacas tipo capitán, de la segunda fila, que incluso tienen apoyo para las pantorrillas y pueden ponerse en posición horizontal, con lo que pueden usarse hasta para dormir, tenemos una segunda fila que va a ser la que todos vamos a querer usar, especialmente si de viajes largos se trata.
En un tablero de líneas rectas y aspecto minimalista tenemos dos pantallas digitales, una para el cuadro de instrumentos, de 12.3 pulgadas, más una central de 13.2 para el equipo de infoentretenimineto con el sistema de Ford, Sync 4, compatible con celulares inteligentes en forma inalámbrica. En la versión que manejamos, teníamos un cargador por inducción, dos conectores adelante y dos atrás (tipo A y C), comandos de voz para algunas funciones y un equipo de sonido Bang & Olufsen con 12 bocinas y un sonido exquisito.

Hicimos un recorrido mixto entre ciudad y autopista, donde disfrutamos de las amenidades del Edge y su manejo, con una dirección muy suave y una suspensión cómoda, que no permite mucha inclinación en curvas.
La gente compra un SUV de tres filas de asientos, para viajar en familia y esto implica, que a veces, vamos a tener que sacarlo del asfalto y meternos en caminos de tierra, donde podremos ir a buen ritmo, pues la suspensión es suave y absorbe bien las imperfecciones del camino, y aunque tenemos tracción integral en la Titanium, con varios modos de manejo off road, no es el vehículo apropiado para ir en plan todo terreno, pues no tiene mucha altura al suelo, ni un ángulo de entrada grande. Aunque si el camino no presenta obstáculos tipo todo terreno, no tendremos problemas en ir de aventura.

Un punto importante en un vehículo familiar es la seguridad y en el Edge tenemos un completo equipo de seguridad que además de las bolsas de aire incluye frenos de disco en todas las ruedas con ABS y EBD, control electrónico de estabilidad más un completo paquete de ADAS o ayudas al conductor, como control crucero adaptativo, aviso de colisión frontal, centrado de carril, monitor de punto ciego y asistencia de arranque en pendientes.
Ford se apunta un tanto, con el Edge, poniendo en el mercado un vehículo atractivo, con un interior de lujo y una mecánica eficiente, con un consumo extremadamente bajo, para un auto de este tamaño.


Debe estar conectado para enviar un comentario.