FORD MAVERICK. CAMBIO DE TALLA

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Ford sabe que el grueso del mercado de pick up en Estados Unidos, se lo lleva el Ford F-150 y sus competidores directos de Chevrolet y Ram, pero hay un nicho de mercado, que promete y quiere pick up recreativos a un precio inferior a los pick up grandes, con más equipamiento en tecnología. Para ellos creó el Maverick, que ha sido un éxito de ventas en su mercado local, al punto de que toda su producción se repartió en Norteamérica.

Para 2025, la marca renovó al Maverick, mejorándolo y adaptándolo a lo que el mercado quiere, con varias alternativas de motor. Para exportación, sin embargo, se han limitado a tres versiones de equipamiento y a dos opciones de motor.
Exteriormente es un poco más pequeño que los tradicionales pick up de una tonelada, y con una menor altura al suelo, con una carrocería con muchos de los rasgos de la F-150, pero con personalidad propia. Las grandes parrillas de Ford, no podían faltar, aunque aquí tenemos en la parte inferior una pieza del color de la carrocería. Las luces son muy delgadas, con proyector de LED y las diurnas tienen un diseño sencillo pero elegante.

De lado tiene buenas proporciones, con un vagón no tan largo y unos hermosos rines de 19 pulgadas con llantas A/S, 225/55. Como no es el típico carrocería sobre un chasis, sino que es del tipo “unibody” se ha podido integrar bien la forma del techo y el poste C, con el vagón, por lo que no hay una separación, sino todo es parte de una sola pieza.
Atrás vuelven los rasgos de su hermano mayor, con una defensa que sobresale y va en plástico sin pintar, un portón con las letras MAVERICK estampadas en él y cuyo borde superior tiene un pequeño labio, que ayuda con la aerodinámica. Las lámparas son rectangulares con un diseño bastante simple.
Todo el vagón va protegido con un material aislante que Ford llama Toughbed, con un aspecto granulado y rasposo al tacto, pero que evita que la carga se desplace.
La verdad es que ese aspecto bajo, con rines muy grandes y el área de ventanas no muy grande, le dan un aspecto muy deportivo y diferente a los pick up que pululan por nuestras calles.

Si el diseño exterior es llamativo, en el habitáculo se pasaron, con una tapicería en un cuero sintético al que la marca conoce como ActiveX, de dos colores, que se replica en tablero y puertas, lo que le da un aspecto moderno y juvenil.
El tablero de líneas muy rectas y varios planos, cuenta con dos pantallas digitales, una de 13.2 pulgadas para el equipo multimedia, que va soportado por el software Sync IV y otra un poco más pequeña para la instrumentación, donde podemos variar la información que tenemos mediante un botón en el timón.

La pantalla principal, es compatible tanto con Android Auto como con Apple CarPlay en forma inalámbrica y disponemos de un equipo de sonido de marca B&O con 8 bocinas y subwoofer.
Para controlar el aire acondicionado dual, tenemos dentro de la pantalla, pero en su parte baja, una serie de iconos que nos permitirán acceder rápidamente a los principales ajustes.
Abajo de las salidas centrales del aire tenemos un botón para el volumen del equipo de sonido y otro para el sistema de ayuda con remolque. Tenemos también el botón de arranque y salidas del tipo A y C, una toma de 12 voltios y el control de la ventanilla central trasera.
No tenemos palanca como tal en la consola, sino la perilla giratoria que ya hemos visto en la mayoría de nuevos modelos de Ford, que ocupa poco espacio pero a la que no es muy fácil de acostumbrarse. Tenemos el botón del freno de mano, portavasos, un cargador por inducción para el celular y un pequeño deposito entre los asientos.

El acceso a la segunda fila es muy cómodo, pues las puertas abren a un buen ángulo y la altura al piso no es mucha. Una vez dentro encontramos que el asiento ofrece confort, pues el respaldo no es tan vertical como en otros pick up y tenemos buen espacio para piernas y cabeza.
Si necesitamos llevar cosas en vez de personas en ese espacio, los asientos se levantan dejando espacio bajo ellos y también todo el área de la piernas libre.

En la parte motriz, tenemos que la versión Tremor, muy enfocada a un uso todo terreno dispone de un 4 cilindros EcoBoost de 250 HP, mientras que las versiones XLT y Lariat utilizan uno híbrido que combina un motor de 2.5 litros de ciclo Atkins, con un motor eléctrico alimentado por una batería de iones de litio. En conjunto esos motores ofrecen 191 HP y un torque de 210 Nm, unidos a una transmisión CVT que mueve las 4 ruedas.
Este motor híbrido ofrece una muy buena aceleración y sobre todo un consumo envidiable. Como en ciudad es donde más lo usaremos en modo eléctrico, el consumo es inferior al que tendremos en carrera, todo lo contrario de lo usual, lo que es una ventaja ya que la mayoría del tiempo lo usaremos en ciudad.

Ford no ha querido que el Maverick se maneje como un pick up convencional, por eso tenemos una suspensión completamente independiente, con una dirección muy ágil y unos frenos sobredimensionados para lo que es un auto de este tipo y es que la marca ha querido que este sea una alternativa para el cliente que antes buscaba un hatchback deportivo, por lo que el manejo es muy agradable y divertido.
Otro punto en el que se han puesto serios es en seguridad y el Maverick viene con el Ford CoPilot360, que ofrece control crucero adaptativo, cámara de 360 grados, sensores de estacionamiento al frente y atrás, monitor de punto ciego, asistente de centrado de carril, aviso de cambio de carril, asistente de frenado en reversa, luces altas automáticas, asistente de precolisión con frenado de emergencia y 7 bolsas de aire.
Estamos ante un auto que rebosa tecnología, por lo que tenemos entrada al auto tipo Keyless, iluminación interior, y todo el equipo completo para poder remolcar.

Yo nunca he sido un fanático de los pick up, reconozco que son prácticos, pero para mi el confort de marcha es primordial y espero que el auto me transmita seguridad y la posibilidad de divertirme en el manejo, algo difícil de lograr pues un pick up es un vehículo de carga y trabajo. Sin embargo, el Maverick está pensado primero como un auto cómodo y agradable de manejar y por último con cierta capacidad de carga, con lo que tenemos las mismas suspensiones que encontraríamos en un SUV y ahí el juego cambia por completo.

Está más a gusto en una carretera de montaña, que en un trillo, pero eso no quiere decir que no lo podamos sacar fuera del asfalto, sobre caminos de tierra, donde demuestra que es un vehículo fuerte y bien fabricado, pues no hay ruidos parásitos, pero el recorrido de los amortiguadores no es el mismo de un pick up tradiconal, por lo que el Maverick está en su ambiente cuando la calle está asfaltada.
El Maverick se encuadra en un segmento con poca competencia y poco común en Panamá, con solo un par de rivales de RAM, y Chevrolet al que no le llegan en sex appeal y equipamiento de seguridad. Otro vehículo similar es el Honda Ridgeline, pero es algo más grande y costoso.