HYUNDAI TUCSON 1.6 T. SOPLO DE NUEVOS AIRES

Views: 113

Para 2023, la marca coreana ofrece entre sus opciones una motorización turbo, que cambia el carácter de este modelo.

Un muy reducido número de compradores encontraba que al Tucson le faltaba brío y esa vena deportiva que ofrecen algunos de sus competidores directos. Para ellos Hyundai tiene ya una respuesta, con el motor 1.6 turbo que equipa a la última generación y que ahora está disponible para Panamá.

Exteriormente los cambios son mínimos y están centrados en diferentes rines de 18 pulgadas y un emblema trasero con las siglas 1.6 T. El resto se mantiene sin cambios, lo que lo convierte en lo que en el argot automovilístico se conoce como “sleeper”, es decir un auto con apariencia inofensiva, pero con un motor muy potente.

En el interior tampoco tenemos muchos cambios, manteniendo el concepto que la marca llama “Interspace”, manteniendo la calidad y un diseño muy agraciado. El único cambio que notamos fue un velocímetro con mayor velocidad final, pero sin cambios en la pantalla o los sistemas que se incluyen en ella. La tapicería es en tela para la versión que probamos, pero hay una más equipada que tiene cuero y sun roof.

Hyundai está aumentando la seguridad de los vehículos que envía a Centro y Sudamérica, así este tiene 6 bolsas de aire, anclajes Isofix, cámara de retroceso con guías, cierre central automático, asistente de descenso, asistente de arranque en pendientes, control electrónico de estabilidad y frenos de disco en las 4 ruedas con ABS. Tiene también un sistema que mejora la estabilidad si llevamos un remolque y un aviso al apagar el motor de revisar las plazas traseras, no sea que se nos quede alguien.

El cambio grande lo tenemos en el motor y transmisión. El primero es una de las unidades más nuevas de la marca, se trata del Smartstream Gamma T-GDi con 1,598 cc, distribución variable de válvulas continua, inyección directa, turbo e intercooler. Con eso se pasa de los 156 HP de la versión que ya conocíamos a los 180 HP de esta versión. En torque también hay un aumento hasta los 265 Nm, pero lo más importante es que lo ofrece de modo constante desde las 1,600 rpm hasta las 4,000 rpm, lo que quiere decir es que tenemos máxima capacidad de aceleración en el rango normal de uso. El motor ofrece distribución de válvulas variable continua, algo que no se ve en autos de este precio. El sistema permite una mayor eficiencia que se traduce en menos consumo y menos emisiones de escape. Un sistema electrónico regula la duración de la apertura y el cierre de cada válvula en función de que tanto apretemos el acelerador, con lo que ofrece una reducción de emisiones de un 12 por ciento menos que el motor normalmente aspirado de 2.0 litros y un consumo un 5 por ciento menor.

La transmisión también cambia y deja de ser automática CVT para ser una automática secuencial de doble embrague y con 7 velocidades. Es una transmisión más rápida y menos ruidosa que la CVT, con lo que las sensaciones y prestaciones del motor se pueden aprovechar mucho más.

Con esta combinación mecánica tenemos un auto que a un régimen medio es silencioso y suave, pero si decidimos apretar fuerte el acelerador, tendremos algo de ruido y una sensación de empuje adictiva. Aunque la realidad es que Hyundai ofrece este motor, no para convertir al Tucson en un deportivo, sino para mejorar algo las prestaciones y los consumos.

El selector de modos de manejo, suma un modo adicional, para tener ahora cuatro. Además del Eco, Normal y Sport, se añade el Smart que adapta el modo de acuerdo a como estemos manejando. En ciudad no notamos diferencia contra el modo Normal, pero en carretera mejoró la cifra de consumo que mostraba la computadora de a bordo.

Dentro de sus competidores directos, este ofrece la ventaja de una suspensión trasera de múltiples brazos, lo que ayuda a tener más comodidad y seguridad en carretera, pues tiene muy buena estabilidad, aunque la suspensión es más bien blanda, lo que permite algo de inclinación en curvas, pero cuando lo usamos en caminos de tierra, el viaje es mas cómodo y absorbe bien los desniveles y huecos del camino.

La dirección tiene asistencia eléctrica, con lo que a baja velocidad es muy suave, y ya a alta y media velocidad, tiene una mejor dureza que permite tener buen control del auto, aunque no se tiene mucha retroalimentación de lo que pasa en las ruedas, algo común en la mayoría de direcciones asistidas eléctricamente. Una ventaja es que tiene un radio de giro bastante corto, con 10.9 metros de diámetro.

Si la anterior Tucson se caracterizaba por una excelente relación precio/calidad/diseño/equipamiento, esta mejora en todo y añade la posibilidad de este motor, que ofrece más aceleración y potencia sin castigar el consumo.