INFINITI QX 50, INNOVADOR

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«El vehículo más importante que hemos lanzado, ya que representa todo lo que significa la marca: un diseño hermoso, tecnología avanzada y un rendimiento de acuerdo a la época actual»: Christian Meunier, Vicepresidente Global de Infiniti.

Infiniti celebra este año, 30 años en el mercado y en AUTOPISTA quisimos celebrar ese aniversario en una forma diferente: conviviendo uno de sus autos por 15 días. Como en Panamá no era posible, Infiniti nos prestó un QX50 en Atlanta a través de su programa de prensa.
Recibimos el auto en el aeropuerto de Atlanta, un QX50 con el paquete de accesorios Essential FWD. Junto con el auto encontramos una copia de lo que el auto ofrece y esto nos permitió entender algo de lo que muchos se quejan, de la diferencia de precio entre lo que se anuncia el vehículo en Estados Unidos y lo que cuesta en Panamá, pues la diferencia entre lo que llaman el «manufacturer retail base price», que es lo que muestran los anuncios y lo que costaba el que teníamos entre manos era de 13,000 dólares.

El diseño exterior es su carta de entrada, con muchos elementos comunes a otros modelos de la marca, pero que debido a las proporciones del QX50, le quedan mejor que en otros casos, especialmente al frente donde la tapa del motor tiene la forma de ola, muy acentuada, al punto que se nota desde el interior.
El diseño interior enamora desde el momento en que abrimos las puertas, con una mezcla exquisita de cuero, aluminio, alcántara y madera clara. Aunque con 4.69 metros de largo no lo podemos considerar como un SUV grande, el espacio interno es sorprendente y atrás hay mucho espacio tanto para piernas como para la cabeza, incluso en los modelos con techo solar, como el de nuestro auto. El ocupante habitual de la segunda fila durante esos 15 días de prueba, fue un individuo que mide 1.87 de estatura y nunca se quejó de falta de espacio. Si necesitamos espacio de carga, los asientos traseros pueden moverse hacia adelante y abatirse en una proporción 40:60. Nosotros pudimos meter tres maletas grandes y dos carry on, más dos mochilas, sin sacrificar espacio en el habitáculo.

Al tratarse de una marca de lujo, la calidad de los materiales del interior y el equipamiento, no dejan duda de que buscan competir con los mejores. Los asientos frontales tienen ajustes eléctricos, incluyendo ajuste lumbar, tenemos además calefacción o aire acondicionado en ellos con tres niveles de temperatura. El aire acondicionado cuenta con tres zonas individuales y atrás tenemos cortinas para mayor privacidad.
Dos pantallas centrales se encargan del sistema de información, comunicación y entretenimiento, en la de abajo, mientras la superior nos muestra los mapas y recorridos, o un sistema de cámaras de 360 grados, que se activa por si solo ante la posibilidad de un obstáculo.
Por supuesto el sistema de comunicación ofrece la posibilidad de emparejar nuestro celular con él, por lo que dispondremos de las mismas funciones y aplicaciones a las que estamos acostumbrados.

El QX50 estrenó una pequeña obra de ingeniería, el motor de compresión variable. Un motor de gasolina con la eficiencia y torque de un diesel. El cuatro cilindros y 2.0 litros ofrece 268 HP a 5,600 rpm y 380 Nm a 4,400 rpm, con lo que tiene más potencia que el motor V6 que equipan modelos meas grandes de la marca y una eficiencia en consumo hasta un 30 por ciento mayor, cosa que pudimos comprobar en esas dos semanas cuando solo gastamos 70 dólares de gasolina. Y los que hayan viajado por Estados Unidos, saben que las distancias que se recorren son largas.
Parte de la eficiencia conseguida se la debemos a una transmisión automática CVT, que en modo manual simula 8 velocidades. Debido al carácter deportivo de Infiniti y de este modelo, la palanca de cambios tiene una posición manual y unas levas tras el timón nos permiten hacer los cambios de marcha de acuerdo a nuestro gusto.
Contamos con cuatro modos de manejo: Eco, Standard, Sport y Personalized, donde en cada uno se prioriza un elemento en particular, cambiando la forma como el motor y la transmisión entregan la potencia. En Eco, a pesar de que se prioriza el consumo, el motor ofrece la suficiente capacidad para incorporarse a las autopistas americanas, sin que nos falte potencia.

Mi esposa que piensa que no hay autos con el manejo y la estabilidad de los europeos, se llevó una agradable sorpresa manejando el QX50, que también a mi parecer tiene un balance perfecto entre precisión y confort, superando a los europeos en este último punto.
Aquellos que piensen que las calles y carreteras en Estados Unidos son perfectas, es porque nunca han estado en Atlanta, donde los desniveles y baches no nos harán extrañar Panamá y donde hay gran cantidad de policías muertos. En ese ambiente comprobamos que la capacidad de absorción de la suspensión es magnífica y que no permite que al interior se traspasen vibraciones o ruidos, con lo que hay un nivel muy alto de confort.

El QX50 es un auto de detalles. Uno de ellos es un botón que permite dejar de pisar el freno cada vez que nos quedamos detenidos. Otro, que al apagar el auto y salir, las luces se quedan prendidas por un par de minutos, lo permite ver de lejos donde se quedo el auto o recuperarlo en medio de un estacionamiento lleno. Otro más es el sistema de luces, que de noche se ajustan dependiendo de que tan iluminado esté el exterior y que hace que podamos olvidarnos de cuando poner las altas o las bajas, porque lo hace por si solo. El que más me gustó, sin duda, es el de alerta de colisión frontal que hace que el auto frene por si solo si ve la posibilidad de un choque ya sea avanzando o retrocediendo, pudiendo frenar tanto por obstáculos, vehículos o peatones.
Dos semanas con el QX50, hicieron que nos enamoráramos de él y lo extrañáramos, ahora que ya estamos en casa. Es un vehículo que en Panamá no ha recibido el reconocimiento que se merece, tanto por pensar que no tiene el nivel de sus competidores, como por el precio. En ambos casos es un error, pues si de precio se trata, la versión local, viene con todo el equipamiento del modelo que probamos en Atlanta, que es más de lo que ofrece la competencia y si se trata de nivel de manejo, déjenme decirles que este es el mejor Infiniti que hemos manejado y que no tiene nada que envidiarle a ningún europeo.