LINCOLN NAUTILUS

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BIENVENIDO AL CONFORT

La marca de lujo de Ford está cambiando la nomenclatura de sus vehículos y con cada nueva generación llega un nuevo nombre. Es el caso del Nautilus, que sustituye al MKX y con eso se evita esa confusión de letras y modelos.

Lincoln estrena un nuevo SUV en Panamá, llamado Nautilus, colocado por debajo del Navigator y el Aviator, que aun no está disponible. La carrocería tiene ese toque Lincoln, donde lo que destaca principalmente es la parrilla, con un diseño similar al del Navigator. Contra el modelo que sustituye todo el frente es nuevo, lo que se aprovecha para tener unas luces más pequeñas que incluyen luces diurnas de LED, mientras que las principales también lo son, pero del tipo Multi Proyector, que se mueven y ajustan el haz de luz. Lateralmente los trazos fuertes, le dan una sensación de solidez y una cierta musculatura en los guardafangos, que lo hacen ver más ancho. Atrás se mantiene un detalle muy Lincoln, como es el unir ambas lamparas con una banda iluminada. El toque deportivo se lo dan las dos salidas de escape y unos rines de 20 pulgadas
El motor, para Panamá es un V6 de 2.7 litros con doble turbo que ofrece 335 HP, que va unido a una transmisión automática de 8 velocidades, con lo que se consigue potencia, buenas aceleraciones y un consumo contenido, especialmente cuando rodamos a velocidad de autopista.
Para seguir la ultima moda, ya no hay palanca de cambios y en su lugar unos botones. A mi en lo personal no me gustan, especialmente a la hora de hacer maniobras. Un punto adicional es la posición S, que permite un manejo más deportivo que en D, con mayor respuesta del acelerador y los cambios a mayores revoluciones. En esa posición es ideal el uso de las levas en el timón para hacer los cambios de marcha.
Uno de los puntos fuertes en Lincoln son sus interiores y en el Nautilus no decepcionan, especialmente en la versión que se trae a Panamá que equivale a la Reserve en Estados Unidos, que incluye asientos delanteros con cuero y ajustes eléctricos, calefacción y aire acondicionado.
Atrás el respaldar se puede ajustar en varias posiciones, con lo que hay más comodidad en viajes largos y si solo vamos dos tenemos un apoya brazos que incluye dos portavasos.
Frente al puesto del conductor tenemos un cuadro de instrumentos digital, que tiene varias configuraciones y mucha información. En la consola central que al no tener palanca es muy limpia, tenemos una pantalla con el equipo de info entretenimiento que funciona con el sistema Sync 3, que puede ser táctil o con comandos de voz. Hay también un deposito que tiene un cargador por inducción y una salida USB. De estas salidas hay varias repartidas por el auto.
Espacios para guardar cosas, hay bastantes. El que hay entre los asientos es muy grande. Y debajo de la consola tenemos dos espacios adicionales, adicionales a una guantera que abre mediante un botón en la consola.
Atrás el baúl es de los más grandes del segmento, con la ventaja de un piso plano, protegido por una alfombra de caucho. Debajo tenemos una llanta de repuesto temporal. Si necesitamos máqs espacio disponemos de dos botones que permiten abatir por partes el asiento trasero.
El baúl se abre desde la llave y se cierra eléctricamente con un botón. Hay que recordar que Ford inventó el sistema de apertura manos libres, por lo que esto es de norma en el Nautilus.
Para Panamá se ha optado por una versión muy equipada, con un sistema de sonido firmado por Revel, con 13 bocinas y un sonido espectacular. Tenía también el sistema de cámaras de 360 grados, el asistente de estacionamiento, que se complementa con los sensores. Sistema de navegación con mapas de Panamá, muy actualizados. Aviso de punto ciego en los espejos, cruise control adaptativo, el sistema de mantenimiento de carril (que hace vibrar el timón si nos acercamos demasiado a los bordes de la calle), lector de señales de velocidad, luces altas automáticas, Bluetooth, memorias para los asientos delanteros, luz ambiente interior de diferentes colores, freno de mano eléctrico, arranque por botón y el sistema de asistencia pre colisión, que frena por si solo si ve la posibilidad de un choque frontal.
Gracias a su tamaño es un vehículo que se siente a gusto tanto en ciudad, como fuera de ella. Ademas tenemos buena visibilidad hacia adelante, aunque hacia atrás no es tan buena.
La suspensión totalmente independiente, ofrece mucho confort y una interesante mezcla de dureza y precisión. No podemos compararla con sus rivales alemanes, pues estos están diseñados pensando mas en prestaciones que en confort, pero tampoco es tan blanda como sus rivales de Cadillac o incluso de Lexus o Acura. Está en un punto medio, lo que en nuestro país se agradece, pues fuera de la Interamericana, las carreteras no tienen muy buen asfaltado y hay muchas curvas, con lo que tenemos un manejo preciso y cómodo.
La versión para Panamá tiene tracción total lo que es una ventaja en nuestro clima y nos permite ponernos en plan aventurero sobre caminos de tierra.
Nos impresionó lo silencioso que es el Nautilus, ni a alta velocidad ni en caminos de tierra, se escuchan ruidos parasitos y el motor es inaudible, lo único que se alcanza a oír es el ruido de las llantas sobre la carretera, por lo demás nada, lo que permite poder conversar cómodamente o escuchar el magnifico equipo de sonido.
Otro detalle que no queremos dejar olvidado es el sistema de auto hold, que con solo tocar un botón, cada vez que pisemos los frenos y el auto se detenga, quedará frenado, algo muy practico en nuestro tráfico.
En general nos llevamos una buena impresión del Nautilus y comprobamos que Lincoln está en el camino correcto de volver a ser el símbolo de status que fue hace años, con autos muy avanzados tecnológicamente, con buena calidad de fabricación y carrocerías distinguidas y elegantes.