MITSUBISHI L200. FÓRMULA GANADORA

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En un mercado donde los pick up tienen una excelente tajada del mercado, la llegada de la sexta generación del Mitsubishi L200, era esperada con ansias, pues no se trata de una renovación de medio ciclo, sino un cambio completo, donde incluso el chasis es completamente nuevo. El nuevo L200 fue presentado hace medio año en Tailandia, donde se fabrica y Panamá es el primer país latinoamericano en recibirlo, en versiones de cabina sencilla y doble.

Esta nueva generación sigue utilizando un chasis independiente tipo escalera, pero más rígido que el anterior en un 40 por ciento, en flexión y en un 60 por ciento en torsión, lo que mejora el manejo tanto en carretera como a campo través.

La carrocería, es completamente nueva, con trazos más rectos y un frente dominado por una parrilla rectangular, que mantiene las zonas cromadas en los lados, que la marca llama Dynamic Shield, que en la parte superior tiene las luces diurnas de LED.

Vista de lado, hallaremos que los guardafangos sobresalen del área de las puertas, con lo que tenemos un aspecto más agresivo y musculoso, que en la generación anterior. Atrás tenemos una defensa en color gris y una manija cromada, que hace juego con las de las puertas.

El vagón, en la versión que probamos, está recubierto con un protector plástico, le incluye el portón, y tiene un largo interno de 1.55 metros.

Unas puertas que abren casi a 90 grados, permiten un fácil acceso al interior, donde al igual que en el exterior, dominan las líneas rectas. Por diseño y calidad de materiales, tendremos la impresión de que estamos en un SUV y no en un pick up. Especialmente en la versión HP Plus, que estamos probando, donde tenemos tapicería en cuero sintético.

Frente al conductor tenemos una pantalla de 7.0 pulgadas, para la instrumentación y en el centro del tablero otra, tipo tablet, de 9 pulgadas con conectividad Android Auto y Apple CarPlay, que también funciona como cámara de 360 grados. La pantalla es rápida y fácil de usar, pues el menú es bastante intuitivo.

Bajo la pantalla principal, tenemos los controles del aire acondicionado dual, que es a base de botones y teclas, con la información visual en una pequeña pantalla. Debajo de esos controles tenemos el botón de arranque, el botón del diferencial bloqueable y dos tomas USB, con un cargador inalámbrico.

En cuanto a espacio, en la parte frontal hay bastante, pero como es común en un pick up, el espacio de la segunda fila es algo reducido, para dar mayor capacidad de carga en el vagón.  A pesar de eso, si comparamos el habitáculo con el del anterior L200, hay bastante más espacio en ancho, con lo que atrás hay mas espacio de hombros y caderas. El asiento es cómodo, pero con el respaldo muy vertical y la posibilidad de un apoyabrazos en el centro. Atrás tenemos una salida de aire acondicionado en el techo y dos puertos USB.

Para el motor, Mitsubishi ha elegido un solo motor, el nuevo 4N16. Se trata de un 4 cilindros turbodiesel de 2.4 litros de desplazamiento. La mayor novedad es que se ofrece con tres especificaciones de potencia y torque, pues las versiones de trabajo tendrán 109 HP y 200 Nm, mientras que las intermedias 148 HP y 330 Nm. L
a versión que probamos tiene 181 HP y 430 Nm. Hay dos tipos de transmisión, ya sea una manual de 6 velocidades o una automática también con 6 marchas con posibilidad de manejo manual desde la palanca. Esta última versión tiene una capacidad de remolque de 3,500 kilos.

La versión que probamos disponía del sistema de tracción total Super Select 4WD-II, que mediante una perilla en la consola permite siete modos de manejo (Normal, Eco, Grava, Nieve, Lodo, Arena y Rocas) y cuatro tipos de tracción (2H, 4H, 4HLc y 4HLLc) ya que dispone de diferencial trasero bloqueable.

En seguridad no se han querido quedar atrás, pues la versión que manejamos tenía 7 bolsas de aire, control electrónico de estabilidad, asistente de descenso y toda una serie de ayudas al conductor ADAS, incluyendo frenado autónomo en caso de posible colisión. El único punto que pensamos deberían mejorar es los frenos de tambor traseros, al menos en esta versión, la más potente, debieron haber sido de disco traseros y mejorar las distancias de frenado, especialmente en calle mojada.

Solo necesitamos manejarlo por unos pocos minutos, para sentir la gran diferencia contra el modelo anterior. La diferencia en rigidez del chasis es notoria y a pesar de que casi no hay diferencia en peso, este se siente mejor plantado en la carretera y la suspensión hace un gran trabajo, gracias a unas ballestas más suaves en la parte trasera, con amortiguadores más gruesos y la doble horquilla delantera. 

El cambio a una dirección con asistencia eléctrica, también es un paso positivo, ya que hay un menor radio de giro, lo que es importante en caminos de tierra y para maniobras en lugares estrechos.

Por la época del año, los modos de manejo, apenas pudimos probarlos, aunque sobre caminos de tierra el vehículo se siente solido, bien ensamblado y con comodidad para sus ocupantes. Otro tema importante es que el sistema de control de estabilidad  funciona apenas siente que la cola empieza a deslizar, aumentando la sensación de control en el manejo.

Otro cambio positivo es el nuevo motor. Al menos en la versión que manejamos, ofrece muy buena aceleración, buena capacidad de adelantamiento, pues mantiene el torque en un rango amplio y a velocidad de autopista, un consumo reducido.

El nuevo L200, es una importante mejora contra el modelo anterior, que consideramos, en su momento, uno de los mejores del mercado. Hay esa sensación de que la marca ha querido subirlo de categoría, de darle una cierta sensación de auto premium, sin perder ni su capacidad todo terreno, ni su capacidad de ser un auto de trabajo.