PORSCHE 911. MAGIA
La octava generación, pese a que exteriormente no presente muchos cambios, esconde en su interior y conjunto mecánico, toda una serie de novedades, que ponen su tradicional dinamismo, a otro nivel.

Cuando Porsche lanzó el 356, su primer producto de producción masiva, el tener un motor trasero, era algo bastante normal. Cuando en 1962 decidieron crear un nuevo modelo para sustituirlo, aun era una tendencia común, aunque ya no se estilaba que un auto deportivo lo tuviera. Desde su lanzamiento en 1963 hasta nuestros días, el 911 ha hecho un cambio constante, aunque manteniendo ese esquema de motor trasero, algo que ya nadie emplea. A pesar de ello, el 911 sigue siendo el deportivo por excelencia, uno que sigue ganando carreras en todo el mundo y que en su versión de calle ha ganado en 60 años, 411 HP y su velocidad final ha aumentado en 102 km/h, contra el original.

En Ciudad de México, Porsche nos va a presentar dos nuevos 911, un Carrera con motor de gasolina y 394 HP y el Carrera GTS, con motor híbrido y 541 HP. Ambos modelos podremos probarlos en un recorrido de unos 200 kilómetros por carretera y luego terminaremos la prueba en México Drive Resort, un autódromo privado, diseñado por Hermann Tilke, reconocido arquitecto de muchos de los actuales circuitos de F1. Para las pruebas dispondremos de las tres carrocerías: Coupé, Targa y Cabriolet.

Para ver las diferencias entre un 991 de la anterior generación con el actual, hay que ser un conocedor de la marca y tener ojo avizor, pues las diferencias son mínimas y relacionadas mayormente en mejorar la parte aerodinámica. Un cambio que permite diferenciarlos a simple vista son las luces, que ahora son de matriz de LED, con su típico diseño de cuatro puntos y todas las funciones integradas en una sola unidad. Atrás también hay cambios, con la lámpara rediseñada con la palabra PORSCHE al centro, una nueva parrilla y la placa reposicionada en posición más alta.

Una diferencia entre el Carrera y el GTS, está en las entradas de aire de la defensa, que en el GTS son verticales en vez de horizontales y son activas, es decir se abren o cierran de acuerdo a las necesidades del momento.
Empezaremos manejando el Carrera de 3.0 litros, que ha ganado 9 HP, con respecto a la versión anterior, gracias a un nuevo intercooler y a mejoras en los turbos, y en consecuencia tiene unos frenos de mayor tamaño.

Nos acomodamos en unas excelentes butacas, con ajuste manual, arrancamos el auto y nos disponemos a ir en caravana por una carretera, muy similar en todo a nuestra interamericana, por lo que podremos comprobar su uso en condiciones iguales a las que tendríamos en Panamá.
El interior es un cambio drástico, con un cuadro de instrumentos digital con pantalla curva de 12.6 pulgadas. Se puede configurar en siete maneras distintas, pero elijo la clásica con el tacómetro central y los cinco relojes característicos. Al centro del tablero tenemos una segunda pantalla de 10.9 pulgadas que alberga el Porsche Communication Management (PCM), que incluye nuevas funciones, algunas de las cuales se pueden mostrar en el centro de la instrumentación. Obviamente el sistema es compatible tanto con Android Auto como con Apple CarPlay.

Otra novedad es que ahora el control de los modos de manejo, está en el timón en forma de perilla giratoria, con lo que es mucho más intuitivo hacer los cambios o encontrar el modo elegido.
En carretera y zonas urbanas, comprobamos que la suspensión es firme, pero cómoda. La dirección súper precisa y los frenos más que eficaces. El motor permite llegar a los 100 km/h con salida parada en 4.1 segundos y sigue empujando con fuerza gracias a su torque de 450 Nm.

En Hacienda Cantalagua, tomamos un descanso y cambiamos de auto, por un GTS Cabriolet. No hay que caminar mucho para darse cuenta, de que es otra cosa. Mientras el Carrera es más suave y progresivo, este es mucho más duro y con una aceleración brutal que es más de un segundo más veloz. No hay que ser un experto, para darse cuenta de que el motor de 3.6 litros empuja mucho más. Incluso comparándolo con el GTS anterior aquí hay una ganancia de 61 HP, por lo que la diferencia es grande. Aparte tenemos dos motores eléctricos, uno en el turbo que hace que la turbina pueda girar desde el momento en que arrancamos el auto y un segundo motor que va colocado en la transmisión, con lo ayuda a moverla, ganando en torque así como en potencia. Es una tecnología que probaron en su auto de carreras hace unos años y que ahora esta disponible para el público.

Una vez en la pista del México Drive Resort, haremos pruebas de slalom, para comprobar la eficacia del eje trasero direccional, pruebas de aceleración y frenada, y por último seguiremos a un instructor por una pista con muchos desniveles y curvas con diferente radio, muy exigente. Esta parte de la prueba es de lo más divertida, pues permite saber hasta donde han llegado los ingenieros de Porsche, para hacer que un auto de carreras, se pueda usar en el día a día, pues mientras en el circuito y con la suspensión PASM, que es de serie, se puede rodar a velocidades, que en otro auto serían suicidas, aquí tenemos una seguridad muy alta, que nos permite cometer errores, sin tener que pagar un precio, pues el sistema electrónico del auto, corrige a tal velocidad, que es imperceptible para el conductor común. Igualmente el maltrato que se le da a los frenos en un circuito tan complicado, no parece ser posible en un auto de calle, y eso que el auto de pruebas no equipa la opción de frenos cerámicos.
Nuevamente Porsche nos sorprende, mejorando un auto, que en su concepción parece obsoleto, pero que en la práctica es perfecto tanto para sacarse las cosquillas de la velocidad en un circuito, como para usarlo a diario, para ir a trabajar o llevar al hijo al colegio.

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