PORSCHE 911 RUF BTR

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POTENCIA Y EXCLUSIVIDAD

Certificado por RUF, este es el único RUF original en Panamá.

En el mundo de los autos de colección el Porsche 911, ocupa uno de los principales lugares. Es un sueño de muchos, pero son pocos los que pueden lograr hacerse de uno, espacialmente si son de la primera o segunda generación.
Existe en Panamá un gran aficionado a ese modelo, que cuenta con varios en su garaje. Un día buscando repuestos entró a una página de Internet donde un caballero en Florida vendía una carrocería sin motor ni transmisión. Inicialmente no le interesó, pero observando bien una de las fotos notó en un segundo plano una transmisión y un motor que no eran los de un 911 común. Picado por la curiosidad le escribió preguntando sobre ese motor y la respuesta confirmó su sospecha: se trataba de un RUF original. Ni corto ni perezoso, le preguntó si lo vendía y ante la respuesta afirmativa, tomó un avión y se dirigió a verlo en persona. Tras una breve negociación, el motor y la transmisión eran suyos. La compra se quedó en su bodega, sin un objetivo concreto de que hacer con ella.
Alois Ruf, heredó a la muerte de su padre un taller de reparaciones en Pfaffenhausen, Alemania, que el convirtió inicialmente en un especialista de 911 y luego en fabricante de autos. En 1981, el gobierno alemán le daba esa categoría. Inicialmente su trabajo consistía en preparar autos para propietarios de Porsche 911, pero con los años terminó creando sus propias versiones, con lo que el gobierno le permitía colocar su propio número VIN. Su primer RUF fue un Turbo al que le incrementó la cilindrada de 3.0 a 3.3, se le cambió el sistema de inyección y le instaló una transmisión de 5 cambios. El resultado fue impresionante y llamó la atención de los medios, lo que empezó a poner el nombre RUF a nivel internacional.
En 1983 nacía el RUF BTR y se ponía a la venta, como un modelo completamente terminado, no como una modificación para clientes, lo que consolidaba su posición como fabricante, aunque el éxito del auto hacía que algunos clientes propietarios de un 911 Turbo, acudieran a su establecimiento a convertir el auto en un BTR.
BTR en el lenguaje particular de RUF, significa Grupo B Turbo Ruf, lo que indicaba una preparación para Grupo B, en competición, como una versión ligeramente modificada pero con capacidad para ser usado en la calle, es decir que aplica para tener placas.

Para la fabricación de cada auto, el cliente debía proporcionar un Porsche 911 Turbo, al que Alois Ruf le cambiaba una serie de elementos externos, internos y de mecánica, por unos desarrollados por él. Estos elementos eran un spoiler frontal con entrada para el radiador de aceite, rines de 5 rayos y 17 pulgadas, tapicería en cuero, timón RUF en el mismo material, relojes de los instrumentos especiales, un sistema de escape con cuatro salidas, la transmisión de 5 cambios, con la primera abajo en vez de la Porsche de 4 velocidades. Por último el motor se trabajaba internamente y se le aumentaba la cilindrada a 3.4 litros, con lo que se conseguían 369 HP. El aumento de potencia, obligaba a reforzar la suspensión y a mejorar los frenos.

Era un cambio importante pues el RUF tenía 73 HP más, con lo que la velocidad máxima aumentaba, así como la aceleración.
Si las prestaciones de un 911 Turbo eran lo mejor de su época, lo que hacía RUF las eclipsaba, pues el 0-100 se hacía en 4.4 segundos, se superaban los 200 km/h en menos de 17 segundos y el cuarto de milla se hacía en 12.5 segundos a 180 km/h. La velocidad máxima era de 305 km/h. El tiempo del 911 Turbo que salía de fábrica era de 5.4 segundos para el 0-100 km/h y una velocidad máxima de 260 km/h.
Volviendo a la historia de este año, su propietario empezó a buscar un RUF BTR original en Internet por varios meses. En una de esas búsquedas encofró un vendedor que tenía una carrocería completa. Llamó al propietario en California y constató de que efectivamente tenía un VIN de RUF y que solo se vendía la carrocería sin motor ni transmisión. El vendedor le informaba que ya tenía un posible comprador en Singapur. “Colgué el teléfono y busque enseguida el primer vuelo a California- nos comenta Tony, su actual propietario- al día siguiente y tras una manejada de una hora, llegué a tocarle la puerta. El hombre estaba sorprendido. Vi el auto y por ahí mismo le hice el abono, negocié el traslado de la carrocería a Panamá y le envié un giro para completar la transacción. Ya tenía un nuevo proyecto.”
Con el motor y la transmisión por un lado y la carrocería por otro, el auto se trabajó en Tony Díaz Racing Industries, donde se le hizo una revisión completa al motor, con algunos componentes nuevos, mientras la carrocería recibía una pequeña reparación en el spoiler frontal y se retapizaba por completo, pues el interior era lo que estaba en peor estado. Tras un par de meses de trabajo el auto estaba listo y para estrenarlo se presentó en el Concurso de Elegancia de Porsche de este año, donde causó admiración.
Nosotros quisimos traer un auto tan exclusivo a las páginas de AUTOPISTA y Tony, aceptó inmediatamente, mostrándonos el auto, su historia y sus impresionantes prestaciones.