PORSCHE CAYENNE. CONQUISTADOR
Porsche tiene por costumbre, mejorar paulatinamente sus modelos y con cada actualización vienen una serie de cambios en la carrocería, a menudo tan sutiles que cuesta verlos, a simple vista. La nueva Cayenne se apega a esa tradición, con muchas innovaciones dentro de un ropaje, que cuesta distinguir de la anterior generación.

Como es común en las actualizaciones de medio ciclo, las defensas y las luces, que ahora son de matriz de LED, son lo más económico y fácil de cambiar, por lo que esas piezas son diferentes. Una vez abrimos las puertas, el interior es lo que presenta más cambios, con un tablero y consola sacados casi del Taycan, con lo que se gana en espacio interior y desaparece esa sensación casi claustrofóbica, de los anteriores Cayenne, cuyo interior provenía primero del 911 y luego del Panamera, autos que por su vocación deportiva, tenían interiores muy envolventes.

Las pantallas abundan, como es la tendencia actual, y tenemos una curva para la instrumentación, una en el centro para el equipo de infoentretenimiento y una tercera, más pequeña, en la consola para los controles del aire acondicionado. Otra novedad muy actual, es la ausencia de una palanca de cambios en la consola, en su lugar tenemos una pequeña palanca en el tablero, con tres posiciones, con el parking en un botón. Con eso se gana sensación de amplitud.

Las dos pantallas principales, tienen 12.3 pulgadas y cuentan con integración a los teléfonos inteligentes y sus aplicaciones.
El arranque también ha cambiado y aunque continua estando del lado izquierdo del tablero, se hace mediante un botón y no ya desde el conmutador de la anterior Cayenne.

El distribuidor de Porsche nos ha ofrecido la oportunidad de probar una Cayenne, con el paquete básico, si es que en Porsche hay algo que sea básico, donde la única opción es el equipo para llevar bicicletas en el techo.
Como lo normal es usarla en autopista, vamos a sacarla de su hábitat natural y la llevaremos a El Valle, a través de una serie de carreteras de montaña, incluyendo varios caminos de tierra, donde habrá la oportunidad de ver como se comporta en el modo off road.

El motor V6 turbo de 3.0 litros ofrece 353 HP, con lo que en carretera solo nos detiene la presencia de policías en la ruta, pero una vez entramos a las carreteras secundarias, que en ciertos momentos son calles muy estrechas, le damos rienda suelta al acelerador.
La suspensión, es otro punto donde este Cayenne supera a todos los anteriores. Ahora tenemos amortiguadores con doble cámara que cambian su ajuste de acuerdo al modo de manejo. Con estos amortiguadores se ajusta la dureza y la extensión o compresión, con lo que los huecos, baches y desniveles (que habían en cantidad) se pasan con mayor confort y sin sacudidas. Ahora bien, en curva permiten una mínima inclinación de la carrocería, con lo que pasamos por curvas a una velocidad tan alta, y con tanta seguridad, que por momentos tuve la sensación de estar manejando un 911 y no un Cayenne.

De repente me doy cuenta que hasta ahora he estado manejando en el modo Normal y aun tengo Sport y Sport +, con lo que aun podría ir más rápido, pero hay tanta curva ciega en bajada y lomas sin visibilidad, que ir más rápido sería suicida.
En una ruta tan exigente y a la velocidad que vamos, los frenos juegan un papel de suma importancia, pues necesitan parar una mole de más de dos toneladas y que circula a velocidades muy altas. Adelante tenemos discos de 6 pistones y un diámetro de 360 mm, mientras que atrás son de 4 pistones y 330 mm. Obviamente con todo tipo de ayudas electrónicas. ¿Cómo los definiría? Fabulosos.

Ya en El Valle y después de haber subido el Cerro de la Cruz, como si fuera la loma de La Cresta, me adentro en un camino de tierra. Allí cambio al modo off road, solo como una precaución, pues hay zonas con algo de barro. Es increíble como un auto pude ser tan veloz en asfalto y tan capaz en tierra, aun con obstáculos que en otro vehículo no me hubiera atrevido a pasar, tanto por miedo a tocar con la defensa como a quedarme atascado.
Devuelvo el auto, con la sensación de que en Porsche lo han vuelto a hacer. Mejorando un auto que parecía perfecto y que ahora con la nueva actualización ha dejado de serlo. Un vehículo capaz en cualquier condición y que en un uso diario, en ciudad, es un auto cómodo y con todas las amenidades actuales. Una última sorpresa me tenía reservada el Cayenne, y es que ahora la garantía de tres años, se puede ir renovando hasta un total de 15 años, lo que es casi como tener garantía de por vida.



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