PORSCHE TAYCAN CROSS TURISMO. DIFERENTE
La carretera entre Churuquita Grande y El Valle, es el lugar ideal para probar un deportivo. Una ruta de montaña, con abundantes curvas y muy poco tráfico, amén de muy pocas zonas pobladas.
Estábamos disfrutando de esa carretera, llevando nuestro vehículo al máximo de lo que la sensatez permitía, cuando en una de las múltiples curvas ciegas, apretamos los frenos y nos damos cuenta que no estamos manejando un deportivo, sino un auto de cuatro puertas que pesa 2.2 toneladas. Los frenos bajan la velocidad, pues se trata de un Porsche, pero no uno cualquiera, sino un Taycan Cross Turismo.

Este es el Taycan con carrocería estilo camioneta, con lo que tenemos más espacio en las plazas traseras y más capacidad para el equipaje. Esto es lo que se ve a simple vista, pero en el fondo es un auto con cierta capacidad off road, que no tiene un Taycan, pues cuenta con suspensión neumática, lo que permite levantar la carrocería, hasta en tres centímetros y hay un modo de manejo especial para caminos de tierra.

Exteriormente es fácil diferenciarlo del Taycan, pues a pesar de compartir el frente, del poste B hacia atrás son totalmente distintos. En la práctica, ofrece algunas ventajas sobre el Taycan, pues ofrece mayor altura en la zona de baúl, con lo que tenemos un maletero con capacidad de 405 litros, que podemos ampliar a 1,171 si abatimos los asientos, adicionalmente tenemos otro baúl de 80 litros en la parte delantera, donde en un auto de combustión tendríamos el motor.
En el interior no hay cambios, con respecto a su hermano, donde se mantienen las cuatro plazas útiles, con esa sensación, tan típica de Porsche, de comprimir el espacio, para hacernos sentir en un deportivo. Eso sí, los asientos ofrecen no solo la sujeción que demanda un deportivo, sino que además ofrecen un confort superlativo y toda clase de ajustes.

Si creen que los autos chinos, son lo máximo en cuanto a pantallas y digitalización, es porque aun no se han subido a un Taycan. Aquí todo son pantallas y nada se maneja fuera de ellas. En nuestro auto de prueba, teníamos una para la instrumentación, una para el equipo de infoentretenimiento y otra para el aire acondicionado. Como opción, hubiéramos podido pedir una cuarta para que el pasajero se entretuviera por su cuenta. Es un sistema muy completo, con muchísima información y demasiadas opciones, a mi gusto. Pero es la forma en que Porsche nos muestra que en tecnología, ellos están entre los líderes.

La parte motriz, ofrece dos motores, uno en cada eje, con una potencia combinada de 380 HP y un torque de 500 Nm, con eso la aceleración de 0 a 100 km/h es de apenas 5.1 segundos. Eso en la versión 4 Cross Turismo, que es la menos potente. Si pensamos en que eso no es suficiente, podemos irnos a la versión Turbo S con 761 HP y un torque de 1,050 Nm, con lo que el tiempo de aceleración de 0 a 100 se reduce a 2.9 segundos.

El comprador habitual de este tipo de autos, es alguien que quiere presumir de vanguardista, tecnológico y preocupado por el medio ambiente. A mi en lo personal, lo que más me atrae es su manejo, una mezcla muy a lo Jekyll y Hyde, donde conviven dos personalidades, una tranquila que permite un manejo en ciudad muy agradable y la otra, una explosiva, salvaje, ideal para caminos de montaña como el que nos llevó a El Valle, donde los modos de manejo Sport y Sport +, permiten hacernos creer que manejamos un 911 silencioso y no un Taycan. No solo por su aceleración brutal, sino por su agilidad, que permite cambiar de dirección en un pestañeo, sin que pongamos a chillar las llantas.

En El Valle, las calles dejan de tener la perfección del asfalto de la carretera de Churuquita Grande y para llegar al lugar donde vamos a descansar, hay que pasar por lo que en algún momento fue un camino. En el Cross Turismo, eso no es problema, pues pulsando la pantalla encontramos el modo de manejo “Gravel”, un segundo toque lo activa y el auto empieza a separarse del suelo, con lo que nuestro temor de golpear el fondo, desaparece, a pesar de que no hay la misma distancia al suelo que en un SUV, pero algo es algo. En ese tramo, comprobamos que a pesar de lo rota de la calle, el confort interior es excelente y que incluso podemos ir más rápido de lo que inicialmente habíamos pensado, toda una sorpresa.

Tras ese viaje a El Valle, quedo más convencido, de lo que ya estaba, en que el auto eléctrico está para quedarse y que aunque no creo que desplace completamente a los de combustión, puede ofrecer tanto un vehículo amigable con el medio ambiente y nuestro bolsillo, como uno que ofrezca las sensaciones, diversión y prestaciones de uno deportivo.


Debe estar conectado para enviar un comentario.