RENAULT KWID, MI PRIMER RENAULT

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Renault tiene la tradición desde sus inicios de fabricar autos súper económicos, tanto en costo inicial como en mantenimiento. Ejemplos de eso hay bastantes, en los 50s lanzó el 4/4 que puso a Francia sobre ruedas, luego en la siguiente década el R4, que se fabricó en América Latina y en Africa, donde aun se ven rodando por las calles. En tiempos más cercanos el Twingo, ha representado un súper ventas y el auto de entrada de muchas familias. Es con esa mentalidad en mente que lanzaron el Kwid.

Presentado hace un par de años en Brasil, su país de origen, ha sido un éxito de ventas en ese país, pero también en Colombia, donde fue el modelo más vendido el año pasado. Va destinado a un cliente de bajos recursos que quiere un vehículo básico pero confiable, que lo lleve en forma económica del punto A al punto B y al joven que se sube por primera vez frente al volante.

Su carrocería no se parece en nada a la de un sedán económico, una característica que ya habíamos visto en modelos anteriores con una filosofía similar, pues apelan a que se parezca a un mini SUV, con unos protectores plásticos en negro en los guardafangos y la parte inferior de las defensas. Otra característica que nos puede hacer pensar en un SUV es su altura al piso.

El interior es un dechado de sencillez, con abundancia de plásticos duros, algo muy común en autos económicos cuyo costo apenas supera los 10,000 dólares. Por sus dimensiones exteriores, no tenemos mucho espacio interior especialmente en ancho, con lo que adelante se va bastante cerca del pasajero, mientras que atrás es adecuado para dos adultos, con la condición de que no sean muy altos. Con mi 1.80 de estatura, estaba algo justo para las piernas y casi tocaba el techo.

Frente al conductor, el cuadro de instrumentos con un velocímetro central y una pequeña pantalla que muestra la cantidad de gasolina, distancia recorrida y una flecha que nos indica el momento adecuado para hacer el cambio de marcha. Bajo el velocímetro una barra que cambia de color según nuestra eficiencia de consumo. Si es verde, pulgar arriba, si es naranja: ojo que estamos acelerando más de la cuenta y si es rojo: olvídate de que vas a consumir poco.

Al centro del tablero el espacio para el equipo de sonido que incluye Bluetooth, una entrada auxiliar, una para USB y las dos salidas del aire acondicionado, cuyos controles están más abajo y son del tipo botón giratorio.

En el Kwid encontramos elementos que hace años no veíamos en un auto nuevo, como ventanas manuales, ausencia de cierre central, de hecho para abrir se necesita insertar la llave y ajustes manuales para los espejos. Sin embargo, al tratarse de Renault, le han puesto especial énfasis en dotarlo de elementos de seguridad. Este es el único auto en este rango de precio que dispone de dos bolsas de aire frontales y dos laterales, tiene cinturones de seguridad regulables en altura y anclajes Isofix, para sillas de bebé. En fin que lo que le falta de equipamiento le sobra en seguridad.

La versión que manejamos es la más básica. Por unos dólares más se puede pedir la versión Intense que tiene cierre centralizado, llave con comando a distancia, luces de neblina, pantalla interna de 7 pulgadas táctil y una serie de cambios en detalles de carrocería.

El espacio de baúl, es el adecuado al tamaño del auto y con 290 litros, tiene algo más que sus competidores directos de Suzuki y Hyundai. En caso de no llevar a nadie en el asiento trasero, este se abate por completo y el espacio de carga da para algo más. Para tener acceso al baúl hay un tirador interno.

En la actualidad, llevamos muchos objetos en el auto y en Renault han pensado en ello, por lo que tenemos dos bolsillos en las puertas con espacio para llevar la botella de agua, una guantera de tamaño más que generoso y un pequeño deposito frente a la palanca de cambios.

Al tratarse de un auto urbano, a su escaso tamaño se suma un motor con un consumo ridículo, gracias a su desplazamiento de 1.0 litros y una transmisión manual de 5 velocidades. El motor sede última generación, con 3 cilindros y 4 válvulas por cilindro. Genera 65 HP, suficientes para mover un auto que es muy liviano y que es un medio básico de transporte. Debido a la peculiar geografía panameña, es ideal para moverse en ciudad, pero podremos usarlo para viajes al interior, pues en zonas con pendiente, basta con bajar uno o dos cambios y mantendremos el auto lo suficientemente revolucionado para subir sin problemas. En carretera y autopista, mantener un ritmo adecuado, no es problema, pues su velocidad máxima es de 145 km/h. Nosotros con dos personas a bordo y bastante equipaje, superamos los 110 km/h en un par de ocasiones.

La posición de manejo es alta, lo que agradecerá la mayoría, pero el asiento solo tiene ajuste longitudinal, con lo que no todos quedarán cómodos. Una vez con el auto circulando, notamos que hay buena visibilidad hacia adelante y que la suspensión brinda una marcha agradable gracias a su suavidad. Esto le permite pasar con comodidad por policías muertos y desniveles, pero en curvas se inclina bastante.

Su punto fuerte desde el punto de vista dinámico son sus frenos, con discos ventilados adelante y tambores atrás y con ayudas electrónicas ABS y repartidor de frenado. Algo que refuerza el aspecto seguridad del Kwid, que en las pruebas NCAP, salió con mejore resultados que su principal rival en nuestro mercado, el Suzuki Celerio.

Su mayor ventaja, además de un bajo precio inicial, es su consumo, pues con un tanque lleno podremos recorrer unos 700 kilómetros, si no abusamos del acelerador. En ciudad tiene la ventaja de su pequeño tamaño y que le permite pasar entre autos cuando otros no caben y en los primeros cambios tiene mucho brío, lo que permite agilidad en el tráfico. A esto último también contribuye una dirección liviana pero precisa, con un radio de giro muy corto, ideal a la hora de estacionarse.