SUZUKI JIMNY, PEQUEÑO SALTAMONTES

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Mientras la tendencia mundial es a transformar los todo terreno tradicionales en SUV, Suzuki ha decidido conservar el Jimny, como lo que siempre fue, un 4×4 de la vieja escuela, con una carrocería montada sobre un chasis independiente y una reductora para cuando queremos aventura.

Mientras el anterior nunca tuvo una carrocería atractiva, esta nueva generación se inspira en el SJ410, con sus formas muy cuadradas, un frontal vertical con una tapa de motor plana. Atrás sigue esa misma tónica, con un portón que abre de lado y en el que va colgada la llanta de repuesto. El conjunto es muy original, con mucho atractivo y una orientación juvenil con la elección de colores por parte de la marca.

Con solo una opción de carrocería, con 3 puertas y un largo de 3.625 metros, es un vehículo muy pequeño, por lo que han tenido que colocar las llantas muy afuera de la carecería para mejorar su estabilidad, por ello han recurrido a unos extensiones de guardafango en plástico negro, que también sirven de protección.

Al tratarse de un todo terreno que puede ser usado en condiciones difíciles, el interior utiliza plástico duro en todos sus elementos principales, como tablero y revestimiento de las puertas, de modo que sean resistentes y fáciles de limpiar. El tablero es bastante plano y frente al conductor tenemos el cuadro de instrumentos con dos grandes relojes. Al centro y en la parte superior el equipo de sonido, de instalación local, que incluye Bluetooth y cámara de retroceso. Más abajo dos salidas cuadradas para el aire acondicionado, los controles y un grupo de cuatro teclas, dos para las ventanas eléctricas, una para el control de descenso y una que desconecta el control de tracción.

La palanca de la transmisión, la de la reductora y el freno de mano, van entre los asientos, que al ir muy juntos no permiten tener un deposito o un apoyabrazos.

La posición de manejo es muy alta, al punto que nos dio la impresión de ir más altos que en un SUV grande. Los asientos ofrecen bastante confort y el timón se puede ajustar en altura, por lo que encontramos una posición cómoda y segura, sin mucho problema.

Atrás el espacio es reducido, pero un adulto de 1.80 metros de estatura, se puede sentar y no tocará el techo, aunque rozará con las rodillas el asiento frontal. El respaldo tiene un par de grados de inclinación, lo que mejora el confort en recorridos largos.

Lo que si es mínimo es el espacio de equipaje, donde si va gente en el asiento trasero cabe apenas un bate de béisbol. Si necesitamos llevar algo, es obligatorio abatir el asiento posterior, en alguna de sus dos partes. Pensando en eso han protegido el respaldar con una pieza de plástico duro antideslizante, que incluye el anclaje ISOFIX.

Este nuevo Jimny gana en agilidad y en ritmo de marcha en carretera, gracias a un nuevo motor, de 1.5 litros y 100 HP, que igual puede ir acoplado a una transmisión manual como a una automática, como en el caso de nuestro vehículo de prueba. En autopista, podremos mantener la velocidad máxima permitida, pues a 100 km/h el motor gira a 3,000 rpm. Por encima de eso, una dirección lenta a base de bolas recirculantes, una distancia entre ejes muy corta y una suspensión con eje rígido conspiran para ofrecer confianza. A velocidad la carrocería se inclina bastante en curvas y las llantas dejan saber enseguida que se ha llegado al límite, por lo que no debemos buscarle prestaciones deportivas.

Una vez en los caminos de montaña, con su variopinto asfaltado o en los caminos de tierra, es donde el Jimny se siente a gusto, lo que lo convierte en un buen compañero de aventuras, capaz de caber por los lugares más estrechos o superar verdaderas lagunas de lodo. En esto el bajo peso y una potencia reducida, más una transmisión automática, juegan un papel importante.

El sistema de tracción total AllGrip tiene una palanca que permite conectar el modo 4×4 y activar el eje delantero. El sistema cuenta con una función que automáticamente frena la rueda que pierde tracción para imitar un sistema de bloqueo mecánico, con lo que es muy útil, incluso cuando solo tenemos tracción trasera, evitando que patinemos.

Con 21 centímetros de altura al piso, y con las llantas muy a los extremos del auto, no tendremos problemas en usarlo a campo través, donde si las cosas se ponen complicadas tenemos la posibilidad de poner 4×4 con una relación más baja.

Tanto la suspensión como los frenos, se muestran a gusto fuera del asfalto, destacando el largo recorrido de suspensión que ayuda a poder pasar muchos obstáculos. También el contar con un sistema de control de descenso y uno de tracción, permite que con mucha piedra suelta, no patinemos.

Con una carrocería que atrae y un precio que lo pone al alcance de casi todo el mundo, el Jimny ha sido un éxito de ventas en todos los mercados donde se ha presentado, incluyendo el nuestro, pero no solo es una cara bonita y simpática, sino un vehículo que puede ser el compañero ideal para aquellos cuyo trabajo los obliga a recorrer lugares inhóspitos o para aquellos con fines de semana llenos de aventura, todo eso sin demeritar que lo podemos usar en la ciudad y llegar con él a los lugares de moda, llamando más la atención que con cualquier SUV.